El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) ha denunciado este martes que "no existe ni un solo indicio de que la muerte del oso de Quirós, fuera causada por otro oso tal como plantea la necropsia realizada por la Facultad de Veterinaria de la Universidad de León".

Según indica la organización, "la presencia de bacterias no debería de excluir que la muerte del oso no tenga relación con otras causas que en origen desencadenaron finalmente su muerte, como es el caso de una posible acción de cazadores furtivos".

Fapas sostiene que "existen razones para pensar que ese oso murió por efecto de una intervención humana, como la caza furtiva, y por lo tanto no murió por causas naturales". En primer lugar aseguran que "es un macho subadulto de unos 3 años de edad, moviéndose en una zona donde no existen evidencias de que existan hembras en celo, y por lo tanto otros machos adultos que puedan competir en la monta". Por otro lado, no presenta ningún tipo de marca, mordisco o arañazo, especialmente en la cara, ni ninguna otra parte del cuerpo, que ponga en evidencia que haya sufrido el ataque de otro oso.

Además han explicado que "60 kilogramos para un oso de esa edad, en esta época del año, no suponen ningún síntoma de desnutrición". Por ello han reconstruido el itinerario seguido por el oso y "nada parece indicar que estuviese enfermo".

"siguen sin aclararse cuestiones"

"La propia necropsia reconoce que en el estudio radiológico realizado al cadáver no se observó ninguna alteración ósea ni la presencia de proyectiles o fragmentos de los mismos", destacan desde Fapas añadiendo que "no es nada anormal que en la muerte de un animal salvaje no se aprecien indicios de estas características, pues un disparo puede tener efecto de entrada y salida del proyectil en el cuerpo de un animal sin afectar a ningún hueso".

"Siguen sin aclararse cuestiones que ponen en evidencia otras posibilidades, dado que el animal que presentaba una herida de tamaño considerable en el pecho y sangre en el dorso, no dejó una sola gota de sangre en el recorrido que hizo por un prado de hierba alta, lo que indicaría que esa herida se produjo en el mismo lugar donde apareció muerto, sin que allí hubiera rastros de presencia de ningún otro animal salvaje, menos de otro oso con el que se hubiera peleado", explica el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes.

Ante esta situación Fapas va a solicitar a la Consejería de Agroganadería el próximo lunes, "la traída a Asturias de todos los restos del oso muerto para que los mismos sean objetos de una nueva necropsia por especialistas que no estén ligados como colaboradores de la propia Administración y que puedan emitir un resultado que avale o no la necropsia efectuada en León".

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