Una mujer iraní en Teherán
Una mujer iraní-de pies a cabeza con velo pasa junto a un dibujo satirizado de la Estatua de la Libertad, pintado en la pared de la antigua embajada de EE.UU. en Teherán. GTRES

Las autoridades de Teherán (capital de Irán) estudian la posibilidad de segregar los bancos de los parques para que hombres y mujeres jóvenes no puedan sentarse juntos, una medida más para hacer cumplir con la más estricta interpretación de los códigos de decencia islámicos.

El teniente de alcalde de Teherán para Mantenimiento del Funcionariado, Meysam Amroodi, anunció que se estudia el plan para que chicos y chicas no se sienten "demasiado juntos" en público, según informaron medio locales iraníes.

Otra de sus sugerencias es colocar una pequeña mesa en el medio de los bancos públicos para garantizar que haya una "distancia apropiada".

Los grupos más radicales presionan para hacer más estricta la vestimenta La semana pasada se difundió que la Alcaldía de la capital iraní estudia planes para segregar a los trabajadores de la municipalidad y asegurarse de que funcionarios hombres y mujeres no trabajan en los mismos despachos.

Las medidas se debaten cuando los grupos más radicales demandan en las calles a las autoridades que hagan cumplir con mayor ahínco a las mujeres el código de vestimenta islámico. En Irán, por ley, las mujeres deben llevar todo el cuerpo cubierto, incluidos brazos, piernas, cabello y cuello.

Pero muchas, sobre todo las más jóvenes en ciudades grandes como Teherán o Isfahán, recortan el largo de las mangas y de los "mantones" (abrigos o camisolas largas que deben cubrir sus muslos y nalgas) y llevan solo un tercio de la cabeza cubierto con pañuelos que, a menudo, se caen y hay que recolocar.

El presidente iraní, Hasán Rohaní, llegó al poder hace casi un año con promesas de mayores libertades sociales, muchas de las cuales no ha podido cumplir por la oposición del estamento religioso y los sectores más conservadores.