Las mismas fuentes consultadas han precisado, en este sentido, que el acusado fue detenido en Rumanía tras darse supuestamente a la fuga, extremo que el imputado niega alegando que "había ido a comprar mercancías", tras lo que la acusación particular que ejercen los padres de la menor y el Ministerio Público solicitaron su extradición a España, encontrándose actualmente en prisión provisional.

De su lado, el abogado que ejerce la acusación particular, José Ignacio Francés, pide para el imputado nueve años y medio de cárcel por delitos de lesiones, conducción temeraria y por circular sin haber obtenido nunca licencia para ello; el pago de sendas multas por dos delitos de daños y omisión del deber socorro, así como el pago de una indemnización de 104.159,29 euros.

En su escrito de acusación, consultado por Europa Press, el abogado que ejerce la acusación particular relata que los hechos tuvieron lugar sobre las 14,45 horas del 25 de septiembre de 2011, cuando la menor se encontraba en el puesto de venta de bebidas de sus familiares en el mercadillo.

En ese momento, el acusado se personó en el lugar a bordo de un coche pese a carecer de licencia de conducción a tal efecto y mantuvo una fuerte discusión con el dueño de un puesto cercano, tras lo que volvió al vehículo y, "con manifiesto desprecio a la vida e integridad de las personas allí presentes, plenamente consciente del peligro que suponía, sin ningún tipo de advertencia previa o aviso, temerariamente utilizó el vehículo para embestir el puesto que tenía justo en frente, ante el pavor de los presentes".

Después de "haber destrozado este puesto, y pese a los gritos y súplicas de las personas que lo rodeaban, dio marcha atrás bruscamente, derrapando su vehículo y viéndose obligadas las personas a esquivarlo para no ser arrolladas, si bien no todas lo consiguieron", dice el abogado, que destaca que, tras destrozar el puesto, gritó "'hoy tengo que matar a alguien'".

El letrado explica que, en dicha maniobra de marcha atrás, el acusado atropelló a la menor, algo que "fue percibido por todos los implicados", añadiendo que, tras observar que había atropellado a la niña y que ésta "se encontraba justo debajo del vehículo sin posibilidad alguna de salir de allí", el imputado, "lejos de deponer su actitud, acelera para darse a la fuga, agravando las consecuencias del atropello".

A consecuencia de ello, la menor sufrió lesiones muy graves, con múltiples fracturas, que "van a limitar enormemente su actividad física normal" y que "van a generarle alteraciones articulares degenerativas precoces".

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