Eugeni Forcano, el fotógrafo que necesitaba 'disparar el corazón' antes que la cámara

  • La exposición 'Atrapar la vida' reúne en Madrid una selección que quita el aliento de uno de los mejores cronistas gráficos de la España franquista.
  • Nacido en 1926 y fotógrafo autodidacta, Forcano se acercó desde 1960 a los pobres y marginados, captó el latido de la calle y actuó como 'notario de la vida'.
  • Premio Nacional de Fotografía en 2012, la obra de este pionero del reportaje en España engarza con la poesía agridulce del neorrealismo.
Forcano era un habitual del mercado de Banyoles, "un lugar muy vivo", donde los personajes "tenían mucho que ofrecer"
Forcano era un habitual del mercado de Banyoles, "un lugar muy vivo", donde los personajes "tenían mucho que ofrecer"
© Eugeni Forcano

"Si al captar una imagen no me emociono, no hay nada que hacer. Cuando se me dispara el corazón, no falla: ahí está mi foto". Eugeni Forcano (Barcelona, 1926) es uno de esos fotógrafos que tiene claras las prioridades —primero, la emoción, y, por detrás de ella, la técnica y la composición— y que siempre ha considerado la toma de imágenes como una excusa para acercarse a los demás y conocerles.

"Notario de la vida", como se definió en alguna ocasión, el veterano reportero catalán fue un valiente pionero en el ejercicio del fotoperiodismo durante los años posteriores a la postguerra y las décadas sucesivas de opresión franquista. Desde 1960 se acercó a pobres y marginados, exploró la negrura del poder y captó el latido de la calle... Como fotógrafo estrella del semanario Destino, una de las pocas publicaciones que apostaba por la foto documental en los tiempos de la dictadura, se dedicó a un único deseo: mostrar "la vida atrapada al vuelo".

'Perdurabilidad'

Aunque el reconocimiento profesional le llegó pronto —sus fotos eran compradas y difundidas por agencias internacionales como France Press y Dalmas en el tempranísimo año de 1963—, el institucional tardó un poco más. En 2012 recibió el Premio Nacional de Fotografía en reconocimiento "a la extraordinaria calidad de su trabajo, la perdurabilidad de sus imágenes, su larga trayectoria, destacando su capacidad de innovación y experimentación en el lenguaje fotográfico".

Ahora llega a Madrid una antología de la que sólo es posible salir con el vello erizado y el alma sobrecogida. Atrapar la vida. Eugeni Forcano, fotografías reúne 150 fotos que engarzan al fotógrafo catalán con los más agridulces poetas de la imagen neorrealista. Organizada por la  Subdirección General de Promoción de las Bellas Artes del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte y la colaboración de PhotoEspaña 2014, la exposición estará en cartel en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando hasta el 31 de agosto. La entrada es gratuita.

'Miserias humanas', 'gente gitana'

De las 150 imágenes de la retrospectiva, casi todas (125) han sido seleccionadas del prolijo archivo de las fotos que Forcano realizó entre 1960 y 1974, los años en los que colaboró con Destino. El comisario de la muestra, Daniel Giralt-Miracle, las ha repartido en once apartados, algunos con categoría de escenarios físicos —el mercado de Banyoles, la Barcelona del desarrollo, los momentos de magia callejera...— y otros temáticos —las "formas de la dictadura", "miserias humanas", "gente gitana"...—.

Otras 25 fotos son de entre 1980 y 1995, cuando Forcano, que se había retirado de los reportajes para poder vivir mejor como fotógrafo publicitario, se dedicó a experimentar sin reservas con la fotografía en color, basándose en "la provocación del azar a través de la luz".

"La larga y fértil trayectoria fotográfica de Eugeni Forcano es la de un autodidacta fascinado por su entorno, al que siempre ha mirado de forma inquieta y escrutadora", escribe Giralt-Miracle en el catálogo de la muestra. "Desde su adolescencia hasta su jubilación, Forcano ha descubierto el mundo a través del ojo de una cámara y todo aquello que un escritor hubiera explicado con palabras él nos lo ha contado mediante un retrato fidedigno de la vida misma".

Patas de pollo, exaltación franquista...

En Atrapar la vida hay mujeres de cuyas cestas asoman patas de pollo, los atascos de coches saliendo de ver un partido del Barça, tres niños gitanos cantanto por bulerías en una especie de pajar, un plano cenital de un acto de exaltación franquista en la Catedral, una mujer de pañuelo blanco rezando en la inmensidad desierta de las bancadas de una iglesia, la mano protectora de una abuela sobre la cabeza de una niña que muerde una manzana...

El poder de esta colección pasmosa es también narrativo y demuestra la razón absoluta de Forcano cuando afirmaba: "La fotografía para mí ha sido un camino de emociones y sentimientos, de realidad y sueño, incluso de utopía".

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