Las facultades y escuelas universitarias de Zaragoza tenían ayer las aulas medio vacías. Aunque hasta mañana, oficialmente, se considera periodo lectivo, muchos de los estudiantes dejaron de ir a clase ya el pasado viernes. La lluvia que cayó durante toda la mañana y el ambiente prevacacional (las clases terminan el miércoles) alejaron a miles de jóvenes de los centros.

La Universidad ha recuperado este año su calendario tradicional, que da vacaciones la semana después de Pascua, pero la mayoría de los centros registraron ya ayer la mitad de afluencia que un día normal. Incluso en determinadas facultades, como Económicas, algunos estudiantes pasaron de entrar en clase al ver la poca gente que había, según los alumnos.

«Hay mucha menos gente, por los pasillos no se ven alumnos y la actividad es casi nula», comentaba ayer a 20 minutos un docente de la Escuela de Empresariales, en el Actur, una de las zonas en las que más se notaron las ausencias.

Estudiantes de fuera

Los centros, que a pesar de las faltas masivas mantienen sus programas, atribuyen buena parte de estas ausencias a los estudiantes de fuera. Además, por experiencia, saben que la situación será peor hoy y mañana, ya que normalmente no se toman represalias contra quienes faltan. «Cuanto más se acercan las vacaciones, menos vienen», señalan.

Más de 7.000 de los 28.277 matriculados en las facultades de la ciudad proceden de localidades que están a más de 50 kilómetros de distancia, y un 12,4% del total de los alumnos son de otras comunidades autónomas.

A estos se suman, además, los cerca de 800 estudiantes de Erasmus y otros programas de intercambio internacional. Las vacaciones universitarias no coinciden con el calendario europeo, por lo que estos estudiantes han adelantado sus vacaciones.

«En estas fechas, habitualmente sólo vienen a clase los estudiantes que son de Zaragoza. El resto aprovechan para pasar dos semanas en sus casas», explican en la Escuela de Ciencias
de la Salud.

«Llevo sin ir a casa desde Navidad»

Silvia R. es una de los miles de estudiantes que han adelantado sus vacaciones. Estudia Ingeniería Industrial en Zaragoza, pero es de Oviedo y, como la mayoría de los más de 3.400 universitarios que vienen de otras comunidades, ya se ha ido a casa. «Prefiero perder tres días de clase y pasar más tiempo allí. No veo a mi familia desde Navidad», dice.