Santos contra nubes y claros
La Lanzada, a su paso por el puente romano sobre el río Genil.
Si la meteorología sigue igual de caprichosa esta tarde que en el arranque de la semana, tan pronto podemos ver el sol asomarse como que nos pueden caer cuatro inoportunas gotas que obligen a las hermandades a quedarse en sus templos.

Por si acaso, y en prevención de que a mitad del recorrido las cuatro gotas se multipliquen en tormenta, será prudente acercarse a la hora de salida del templo. Con o sin paraguas, pero plenos de convicción porque, aunque las nubes no quieran, nada podrá impedirnos ver las imágenes, al menos, en su templo.

Claro está que no es lo mismo ver quieto el palio que admirarlo al paso, con las cornetas y los tambores al ritmo de la banda, aunque así tendremos más cerca los tronos montados para poder fijarnos mejor en detalles, como los bordados del manto. Por buscar consuelo, del mal, el menos, no habrá que esperar otro año entero para procesarles nuestra devoción.

La Lanzada

Los dos pasos de La Lanzada serán los primeros en poner rumbo a tribuna, a partir de las 6 de la tarde, desde su casa en la iglesia parroquial de Nuestra Señora de los Dolores, en el barrio del Zaidín. Donde, por cierto y sin ser agorero, hay poco soportal para resguardarse en el peor de los casos. El Cristo es del imaginero Antonio Barbero Gor, al que le acompaña el soldado Longinos con la punta de su lanza ensangrentada en una efectista policromía que merece verla de cerca; tanto como la imagen de María Santísima de la Caridad. Una talla de Miguel Zúñiga Navarro  que bajo las trabaderas lleva una cuadrilla exclusivamente femenina. Siempre que escampe, un enclave digno de ver es su paso por el puente romano del río Genil.

Coincide en horario con otro de los momentos más especiales del Martes Santo para el cofrade, la salida del Vía Crucis de la iglesia de San Juan de los Reyes, que se restauró hace tan sólo unas semanas. Por su singular localización y por las inevitables estrecheces, es espectacular ver cómo el cuerpo de costaleros, «sobre los pies», vence el ángulo y enfila dirección a la cuesta del Chapiz.

A esa misma hora, poco después de las 6, La Esperanza saldrá a la calle con sus costaleros de rodillas, ya que la puerta de la iglesia de San Padero y San Pablo es demasiado pequeña.

Una hora y media más tarde, y con más espacio, La Cañilla dejará, a las 19 horas, la iglesia de Santo Domingo, si la tarde no se tuerce. La contrapartida a este mal tiempo es que por poco que estén en la calle los pasos, merece la pena disfrutar al poder oír los primeros aplausos al salir.

Para disfrutar

Visita la cofradía. El Ayuntamiento ofrece este año la posibilidad de disfrutar de la Semana Santa con un guía. Por 20 euros por persona y día, un hermano cofrade visita las iglesias que sacarán los pasos y cuenta los detalles de cada una de las cofradías. Por la tarde, las procesiones se admiran desde un asiento reservado en la plaza del Carmen.

Los Gitanos. El Miércoles Santo, por 60 euros: cena en el restaurante La Chumbera, donde, además de las fantásticas vistas a la Alhambra, se puede admirar el paso del Cristo de los Gitanos por el Camino del Sacromonte.

El silencio. El Jueves Santo, el Ayuntamiento ofrece la posibilidad de ver pasar al Cristo del Silencio a su bajada por la carrera del Darro y cenar en el restaurante Café Central, por 50 euros. Todas estas actividades pueden reservarse en el Centro Municipal de Recepción Turística (C/ Virgen Blanca, 9, frente al Parque García Lorca) y en el quiosco de información turística de Plaza Nueva. Teléfonos de información: 958 536 483 / 902405 045.