Encuentro muy populoso
Las cofradías del Despojo y de las Angustias en una imagen de la Semana Santa de la década de los setenta que se repetirá hoy. (Amva. Fondo Fotográfico Asociación de la Prensa. F 79-34. S. F., S. A.)
La Semana Santa tiene hoy una de sus citas más concurridas en la plaza de Santa Cruz. Miles de vallisoletanos se agolparán en torno a las 22.00 horas para presenciar el encuentro de la Virgen de las Angustias (de Juan de Juni) con su hijo, representado en el paso del Camino del Calvario (de Gregorio Fernández).

Antes, ambos pasos saldrán de dos puntos distintos. La Virgen de las Angustias lo hará de la iglesia del mismo nombre acompañada por la cofradía titular, la banda de cornetas de la Sagrada Lanzada y la Asociación Musical Iscariense. Quienes presencien este acto podrán ver que las luces de la iglesia se mantienen apagadas y notarán un agradable olor a romero. Además, ya sin obras en la plaza de la Universidad, los cofrades estrenarán la nueva urbanización.

Camino del Calvario

Mientras, de la iglesia de San Andrés parte el paso Camino del Calvario acompañado por su cofradía, el Santo Cristo del Despojo, su banda de cornetas y tambores y la banda de Medina del Campo. La segunda procesión se llama de la Peregrinación de la Promesa. El señor atado a la columna (Gregorio Fernández) junto a su cofradía parte de la Vera Cruz hasta el barrio de la Pilarica.

Los cofrades de ésta y otras cofradías, muchos de ellos con los pies descalzos, renovarán la promesa de ir en silencio en todos los desfiles. Acompañan la banda de cornetas de la Piedad y las dulzainas de la Cruz Desnuda.

Para no perderse hoy

A las 22.00 h. En torno a esta hora se produce, en la plaza de Santa Cruz, el encuentro de la virgen con su hijo, representados por los pasos de la Virgen de las Angustias y el Camino del Calvario.

0.30 horas. La procesión de la Peregrinación de la Promesa llega a la iglesia de la Pilarica, donde los cofrades renovarán la promesa de guardar silencio en los desfiles de este año. Esta procesión termina en la iglesia de la Vera Cruz en torno a las 2.00 h de la madrugada del miércoles.

Misterios dolorosos en silencio

Miles de fieles se concentraron ayer en cada una de las paradas para rezar. Cinco misterios dolorosos son los que marcan la primera de las procesiones que recorrió las calles de la ciudad en la tarde de ayer, la del Santísimo Rosario del Dolor.

A ella asistieron miles de vallisoletanos, que retaron al frío que comenzó a reinar cuando desapareció al sol, y a la masificación.

La procesión partió de la iglesia de la Vera Cruz en uno de los momentos más llamativos del recorrido. Éste también fue el lugar en el que se concentraron más despistados que se quedaron atascados, al estar cortadas a los peatones alguna de las calles.

A la devoción de los fieles se sumó también la curiosidad de los que escucharon el primer misterio en San Benito, el mismo lugar desde el que se estaba rodando la procesión con una gran cámara en una grúa, que no pudieron evitar mirar ni espectadores ni cofrades, con muchos niños en ambas partes.

Las gradas de la Plaza Mayor llenas, silencio y muchas cámaras de fotos, fueron el resto de protagonistas del Rosario, que finalizó con la tradicional salve a la Virgen.

La lluvia perdonó al Lunes Santo y permitió disfrutar también del encuentro entre la Virgen y su hijo en el Colegio de los Ingleses.

El mismo día en... 197?

Las cofradías del Despojo y de las Angustias en una imagen de la Semana Santa de la década de los setenta que se repetirá hoy, como entonces, en la plaza de la Universidad.

Sabías qué...

... la cofradía más antigua de Valladolid es la de la Vera Cruz, fundada en 1498? ... y la de más reciente creación es la de Jesús Resucitado, que data de 1960? ... Gregorio Fernández es el autor que firma más tallas que salen en la Semana Santa de Valladolid, 14? ... todas las esculturas son de madera policromada menos una, la borriquilla, que está hecha con papelón?

El origen del capirote

Se remonta a la Inquisición. A los condenados se les imponía un escapulario de tela, llamado sambenito, y un capirote o cucurucho que debían llevar encima de la cabeza en señal de penitencia. Por ello, las cofradías implantaron su uso como acto de penitencia.