Enrique Álvarez, jefe superior de Policía de Andalucía Occidental lo tiene claro:  «La protección dentro del campo queda en manos del Sevilla FC, nosotros sólo protegemos a los jugadores y al equipo arbitral».

Apenas faltan dos días y la seguridad dentro del campo está en el aire por una huelga de los vigilantes de seguridad del Sánchez Pizjuán.  Obedece al despido de uno de ellos y la sanción impuesta a otro por la empresa por unos incidentes ocurridos en el derbi Sevilla-Betis de la Copa del Rey del pasado 1 de febrero.

Ayer las partes debían negociar, pero la empresa Prosegur, que lleva 8 años prestando este servicio en el campo del Sevilla, no compareció a la reunión con los trabajadores en el Sercla (Empleo).

La tensión sube, y las autoridades sevillanas no quieren decir palabra, no salen de que «hoy nos reunimos para fijar el dispositivo de seguridad».  Pero esas medidas incumben al exterior del estadios de Nervión. La clave es quien vigilará las gradas durante el encuentro, para el que se espera un lleno de 45.000 aficionados.

Del total de asientos, 4.100 han sido entregadas al Tottenham para repartirlas entre sus hinchas, para los que hay vuelos fletados el mismo jueves del partido. CC OO, sindicato convocante de la huelga, espera una intercesión en el conflicto de la Subdelegación del Gobierno (responsable de los temas de interior en Andalucía).

Dispositivo exterior

Entre Policía Nacional, Guardia Civil y Policía Local se calcula que habrá casi 3.000 efectivos controlando las calles de la ciudad el Jueves Santo. Hoy, el Ayuntamiento ultimará el recinto que congregará a los aficionados ingleses frente a la estación de Santa Justa.