Técnicos de la Agencia Municipal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Zaragoza, con el concejal de Medio Ambiente, Jerónimo Blasco, y el alcalde de Montañana, Antonio Sabaté, a la cabeza, han visitado este martes la planta industrial de la compañía Torraspapel en el barrio de Montañana para conocer los avances en su Plan de Inversiones Ambientales.

En la planta han analizado las últimas mejoras e iniciativas introducidas por la empresa fabricante de pasta de celulosa y de papel en su propósito de disminuir el impacto ambiental de su actividad en el entorno urbano, natural e hidrológico.

La visita se enmarca en el programa de seguimiento periódico al acuerdo firmado en marzo de 2011 por el Ayuntamiento de Zaragoza y la empresa para la implementación de un Plan de Inversiones Ambientales en la factoría. El objetivo es disminuir las molestias que ocasionan los olores y reducir la carga contaminante de los vertidos líquidos y gaseosos derivados de la fabricación de pasta de celulosa y papel.

En el marco de este compromiso, la factoría Torraspapel-Montañana, que produce anualmente 232.000 toneladas de celulosa y 172.000 de papel, diseñó un plan concreto de actuaciones 2011-2017 cuya primera fase supuso la instalación de dos nuevos precipitadores electrostáticos en las calderas de recuperación, con una inversión aproximada de 7,5 millones de euros, que comenzaron su funcionamiento hace exactamente un año.

Desde entonces, se ha conseguido rebajar "notablemente" la emisión de partículas a la atmósfera situándose en niveles más bajos que los especificados en la autorización ambiental integrada, pasando de emitir 385.079 toneladas de partículas en el año 2011 a 61.617 toneladas en 2013 (323,46 toneladas menos) después de la instalación de los nuevos electrofiltros, lo que supone una reducción del 83 por ciento.

Mejoras en los vertidos

Además, Torraspapel (conocida popularmente como "La Montañanesa") ha disminuido la cantidad de vertidos líquidos. La reducción de la carga contaminante se ha conseguido mediante inversiones en los procesos para reutilizar mejor los recursos, incluido el agua, y mediante la introducción de nuevos procesos para obtener mejores rendimientos en la depuración.

Así, en el transcurso de la visita se ha comprobado también que la factoría ha ampliado la estación depuradora de la planta, lo que ha supuesto una importante reducción de carga contaminante para el río Gallego.

Si en mayo de 2013 emitía un caudal de 27.600 metros cúbicos, 876 kilos de sólidos en suspensión y 8.908 kilos de oxígeno, en mayo de este año el caudal ha ascendido a 28.000 metros cúbicos por día y los vertidos se han reducido a 433 y 4.294 kilos por día, respectivamente, ha detallado el Ayuntamiento de Zaragoza en una nota de prensa.

Para el control de esta carga contaminante, Torraspapel ha demostrado llevar un registro diario del volumen que vierte al río, realizando un control regular de las instalaciones de depuración y llevando a cabo controles analíticos de diversos parámetros, desde aguas arriba del vertido hasta la desembocadura en el río Ebro, cuya frecuencia está estipulada en la Autorización Ambiental Integrada.

La intención ahora tanto de la empresa como del Ayuntamiento es tratar de mejorar esos niveles de turbidez y color parduzco del agua vertida que, aunque está dentro de los parámetros medioambientales legales, producen un efecto estético negativo.

Compromiso y esfuerzo colaborativo

"Hay que agradecer el compromiso demostrado por empresas como Torraspapel a la hora de neutralizar al máximo el impacto medioambiental de su actividad, realizando inversiones millonarias y esfuerzos estratégicos y de gestión muy importantes", ha subrayado el consejero municipal de Medio Ambiente, Jerónimo Blasco, tras su visita a la planta.

En este sentido, ha agregado que "gracias a la colaboración de los últimos años de compañías como Torraspapel, Syral o Saica, el Norte de la ciudad ha experimentado una notable mejoría en sus condiciones medioambientales, y por extensión, la calidad del aire de toda la ciudad", ha afirmado.

Por último, Blasco ha recordado que en los cinco últimos años se ha ido mejorando progresivamente la calidad del aire de la ciudad "hasta terminar cumpliendo en 2013 los exigentes parámetros de la Organización Mundial de la Salud".

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