El caserío se encuentra en Abadiño, pegado a las vías de Euskotren. Se va a derribar para levantar en el solar las cocheras de la compañía ferroviaria. El conflicto surgió hacer tres años. Durante este tiempo, los propietarios del caserío, un matrimonio octogenario, y el Gobierno vasco han discutido sobre el precio, sin acordarlo.

Finalmente, el jurado de expropiación forzosa ha fijado en 213.028 euros la indemnización. Ayer por la mañana, a las 9.30 horas, expiraba el plazo para que abandonaran el caserío, pero decidieron encerrarse en su interior, acompañados de familiares y algunos vecinos.  No les sirvió de mucho. Con lágrimas en los ojos; la Er-tzaintza, con el rostro tapado con el verduguillo, saco a todos a empujones.