La subida del mercurio hace que cambiemos nuestros hábitos alimenticios y recurramos a productos más frescos y saludables para combatir las altas temperaturas del verano. Y son precisamente estas dos características las que pueden marcar la diferencia en un buen gazpacho o salmorejo, llegando a conquistar "todas las mesas".

Eso, al menos, es lo que no se cansa de repetir el propietario del establecimiento sevillano 'La gazpachería andaluza', Rafael de Aquino, quien ha asegurado en declaraciones a Europa Press Televisión que el secreto de sus productos probablemente radique en "las raíces" de la tierra. "La mayoría de los gazpachos y salmorejos que hay en el mercado no son andaluces ni están elaborados desde Andalucía", ha afirmado.

Sin embargo, su receta —contrastada "tras 50 años en un restaurante" de la capital hispalense— tiene "un secreto nada más" y consiste en "hacerlo bien" utilizando los productos que usan las amas de casa y no añadir otros que "no le van" a esta sopa fría como el comino o el orégano. La elaboración de un buen gazpacho o salmorejo "sólo requiere un poco de sentido común", ha manifestado.

De hecho, el gazpacho que comercializa 'La gazpachería andaluza' está elaborado con "productos naturales y frescos" tales como tomates, pepino, pimientos, ajo, aceite, vinagre, sal y pan; mientras que el salmorejo repite estos ingredientes salvo el pepino y el pimiento. "no compramos pasta de ajo o ajo en polvo ni tomate en conserva, todo es fresco como utiliza cualquier ama de casa", ha asegurado. Por tanto, se trata de una bebida "muy saludable" en esta época del año "y en todas" porque a diferencia de cualquier refresco gasificante que contiene "mucha azúcar", esta sopa fría "no lleva ni un gramo de azúcar" ni aditivos y "se adapta perfectamente tanto a lo dulce como a lo salado haciéndola tan versátil".

Un poco de historia

Según De Aquino, el gazpacho "como genérico" lo inventaron los segadores andaluces que "trabajaban a 50 grados al sol" para nutrirse y poder seguir desempeñando su labor en el campo "de sol a sol". Por tanto, con unos tomates maduros "casi inservibles" elaboraron un sopeado. Sin embargo, esa primera bebida a base de tomate contenía las pieles y las semillas de los productos por lo que no llegó a gustar a toda la población. Por tanto, no fue hasta que se produjo el éxodo del campo a la ciudad cuando esta receta llegó a las casa andaluzas cuando "ya existía la batidora eléctrica y el colador chino" haciendo que el gazpacho "ganara textura y un sabor exquisito conquistando todas las mesas".

En cuanto al negocio, De Aquino ha dicho que surgió tras percatarse que en el mercado no se comercializaba el gazpacho andaluz tal y como se conoce en esta tierra. Por lo que tras "más de 30 años" con el negocio ha comprobado que esta sopa fría "tiene mucho éxito en la catedral del gazpacho" porque Andalucía es "donde más se entiende" de esta bebida. Es más, ha considerado que se encuentran en un "mercado exclusivo" porque "otros establecimientos pasterizan y mientras nosotros vendemos el producto fresco, tal cual", ha afirmado.

Esta empresa familiar aspira a convertirse en una empresa profesional y multinacional. Pero los pasos no son fáciles. Según su propietario, han estado sometidos "a 20 días de vida con un frío muy estricto" durante la elaboración y conservación del producto, si bien

"ahora ha salido un sistema nuevo de conservación" que va a liberarlos. Se trata, como ha explicado, de la 'pascalización', un sistema por presión que "no altera las cualidades organolépticas" del producto como lo hace la pasterización. Ese motivo, la pasterización, es el que siempre se han negado ha utilizar y el que ha hecho a su producto diferente.

Lo que no cabe duda, es que el gazpacho y el salmorejo son productos de consumo diario "que no aburren" en la mesa y así lo dicen los clientes de este establecimiento sevillano. "Algunos nos dicen que está más bueno que el suyo y que, incluso, sus hijos prefieren este", el de 'La gazpachería andaluza', ha concluido.

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