Lo dicen las etiquetas de los productos, pero ¿cómo funcionan los aditivos alimentarios?

  • La industria los usa para aumentar sabor, propiedades y vida útil de los alimentos.
  • Las sustancias que no se consumen como alimento y que no se utilizan como ingrediente de la comida, se califican como aditivo.
  • La E (de Europa) indica los aditivos permitidos en toda la Unión Europea.
  • Hay estabilizadores, espesantes, gelificantes, antiaglutinantes, agentes de recubrimiento, gases de envasado y propulsores.
Una mujer observa una estantería repleta de productos en un supermercado.
Una mujer observa una estantería repleta de productos en un supermercado.
ARCHIVO

Ya nos hemos acostumbrado a que casi todos los alimentos que compramos contengan un sinfín de “cosas” añadidas. Las etiquetas son un listado de palabras y siglas que pocos comprenden. Son los aditivos alimentarios, que la industria alimentaria utiliza para aumentar el sabor, textura, vida útil y propiedades nutricionales de los alimentos. Es la “química” de los alimentos, que muchas veces nos ayuda pero que otras tantas enmascara, como poco, lo que comemos.

Sólo las sustancias que no se consumen normalmente como un alimento en sí mismo y que no se utilizan normalmente como un ingrediente característico de la comida, se califican como aditivo.

Según el Consejo Europeo de Información Alimentaria (EUFIC), los aditivos alimentarios son sustancias que se añaden a los alimentos para servir propósitos técnicos específicos. Los aditivos se agrupan dependiendo de la función que realizan cuando se añaden a los alimentos, así existen estabilizadores, espesantes, agentes gelificantes, agentes antiaglutinantes, agentes de recubrimiento, gases de envasado o propulsores.

En la Unión Europea, tres directivas establecen la lista de aditivos que pueden utilizarse, los alimentos en los que pueden ser utilizados y los niveles máximos. Los aditivos aprobados como seguros para su uso en los alimentos tienen un número E (E de Europa), que es también una forma simple y cómoda para etiquetar los aditivos permitidos en todo el rango de lenguajes de la Unión Europea.

Repasamos, de la mano del EUFIC, el uso y la función de algunos de los aditivos más comunes en los alimentos procesados que consumimos:

Estabilizadores

Muchos alimentos contienen mezclas de aceite y agua, conocidas como emulsiones. Las emulsiones están formadas uniendo sustancias llamadas emulsionantes, que permiten que agua y aceite se mezclen juntos. Los estabilizadores se utilizan en los alimentos como la mayonesa, vinagretas y helados para evitar que las emulsiones se separen y por ello, ayudan a mantener las propiedades físicas y de textura de los alimentos. Los estabilizadores más comunes incluyen la goma garrofín o harina de algarroba (E410) y los alginatos (E400-404), que tienen su origen en ciertas especies de algas marinas.

Espesantes

Los espesantes se añaden a los alimentos fluidos para aumentar su viscosidad y suelen estar compuestos de carbohidratos, por ejemplo la hidroxipropilmetilcelulosa (E464). Los espesantes basados en carbohidratos hacen que los fluidos espesen durante el calentamiento, cuando los gránulos de almidón de los que están compuestos los carbohidratos absorben agua y aumentan. Este proceso hace que los gránulos de almidón atrapen moléculas de agua dando lugar a que el fluido espese. Los espesantes se añaden a una amplia variedad de alimentos, incluyendo las salsas y pastas.

Agentes gelificantes

Los agentes gelificantes se utilizan para espesar y estabilizar alimentos líquidos, aportando así textura. Aunque tienen un propósito muy similar al de los espesantes, como su nombre sugiere, los agentes gelificantes forman geles. Los agentes gelificantes son generalmente proteínas o carbohidratos, que cuando se disuelven en alimentos líquidos forman una especie de red tridimensional. Esto crea un alimento único, que es sólido en apariencia pero que está en su mayor parte compuesto por líquido, como las gelatinas, mermeladas y dulces. Los agentes gelificantes más comunes incluyen la pectina (E440) y el carragenano (E407).

Agentes antiaglutinantes

Las sustancias antiaglutinantes funcionan al revestir las partículas de alimentos y absorber el exceso de humedad. Esta repulsión de la humedad de la superficie de los alimentos ayuda a evitar los grumos –que pueden darse en alimentos granulares o en polvo ya que no se pueden pesar, extender o mezclar de forma uniforme– y retiene las características de dispersión de los alimentos. Uno de los agentes antiaglutinantes más comunes es el silicato de calcio (E552), que se utiliza para evitar los grumos en la levadura en polvo y la sal de mesa.

Agentes de recubrimiento

Los agentes de recubrimiento se utilizan para proporcionar una cobertura brillante y protectora a los alimentos, como los dulces, frutas y productos de panadería. Los más comunes incluyen: cera de abejas (E901), cera de carnaúba (E903) y ácidos grasos (E570).

Gases de envasado

Los gases de envasado se utilizan para modificar la atmósfera en la que los alimentos se envasan para controlar la maduración, inhibir cambios químicos y prevenir los desechos. Esto se logra utilizando una técnica conocida como envasado en atmósfera modificada, en la que el aire dentro del envase se reemplaza por una mezcla de gases puros como oxígeno (E948), dióxido de carbono (E290) y nitrógeno (E941). Dependiendo de los alimentos y el efecto deseado, las formulaciones diferentes de gases se insuflan en el empaquetado.

Propulsores

Los contenedores de aerosoles presurizados se utilizan para dispensar productos alimentarios fluidos en forma de un líquido, espuma o espray. El uso de propulsores proporciona la necesaria presión para forzar al alimento fluido a salir del contenedor de aerosol. Los más utilizados incluyen el nitrógeno (E941), el óxido nitroso (E942) y el dióxido de carbono (E290). Estos últimos propulsores se utilizan generalmente para dispensar productos tipo espuma y espray, como las cremas batidas, el queso y la mostaza.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento