La familia de Carlos Parra, el vecino de Castilblanco de los Arroyos (Sevilla) que falleció en mayo de 2011 en el accidente provocado por el extorero José Ortega Cano, ha aplaudido este viernes la decisión del Consejo de Ministros de rechazar el indulto solicitado por el ganadero tras ser condenado a dos años y medio de cárcel por este accidente, pues "nunca ha asumido los hechos y sus consecuencias ni ha pedido perdón por ello".

Luis Romero y Andrés Avelino Romero, los abogados que ejercen la acusación particular en nombre de la familia del fallecido, han informado a Europa Press de que la decisión adoptada por el Gobierno "es la correcta", porque la solicitud de la defensa del diestro "no reunía los requisitos necesarios para que tuviera éxito".

"Principalmente, por la gravedad de los hechos delictivos y sus consecuencias, pero también por la conducta posterior del torero negando siempre toda responsabilidad en el accidente e, incluso, que fuese un bebedor habitual", sostienen los letrados, que recuerdan que Ortega Cano "llegó a afirmar que hacía años que no bebía pues el alcohol le perjudicaba y era para él 'un veneno', o que antes del accidente iba conduciendo muy prudentemente".

Además, "la gracia del indulto debía serle denegada porque nunca ha asumido los hechos y sus consecuencias, ni ha pedido perdón por ello", aseveran los letrados, que ponen de manifiesto que, "en estos días en los que todos los conductores deben extremar sus precauciones al volante, es importante que se conozca por la opinión pública que ir conduciendo embriagado y a una velocidad excesiva, junto a una conducción negligente, tiene un castigo que puede suponer hasta cuatro años de prisión y privación del permiso de conducción hasta seis años".

De hecho, añaden, "esta era la pena que solicitábamos como acusación particular para Ortega Cano, pero aunque se le haya condenado a una pena inferior, lo que deseaba la familia" de Carlos Parra "era que se dictase una sentencia justa, y justo ha sido el fallo que condena al culpable por homicidio imprudente, conducción temeraria y conducción bajo la influencia de bebidas alcohólicas".

Al hilo de ello, recuerdan que Ortega Cano fue procesado porque el vehículo que conducía invadió el carril contrario y circulaba a una velocidad "excesiva" y superior a la permitida —125 kilómetros por hora—, a lo que se suma el análisis toxicológico, que arrojó un resultado de 1,26 gramos de alcohol etílico por litro de sangre.

Además, añaden los letrados, es "muy importante la referencia a que el procesado puso en peligro la seguridad de las personas en los momentos previos al accidente, tanto en la localidad de Burguillos y sus alrededores como poco antes de llegar al lugar de la colisión", unos hechos que fueron confirmados por las sentencias de primera y segunda instancia.

De igual modo, los abogados dicen que, en estos momentos, "no podemos olvidar a todos los testigos que han declarado la verdad en esta causa penal y cuya palabra fue puesta en duda por la defensa del diestro", como son "los tres testigos que llamaron al 112, el camarero que le sirvió la última copa al torero, o el otro camarero que también fue testigo del estado de embriaguez del matador antes del accidente".

También recuerdan los testimonios de "la señora que lo vio salir de la cafetería en Burguillos en un estado lamentable, del conductor que circulaba tras el vehículo de Carlos Parra y vio venir de frente al vehículo responsable, y del conductor que segundos antes del accidente fue adelantado antirreglamentariamente y a una alta velocidad por el del torero".

Recientemente, la juez de lo Penal número 6 de Sevilla rechazó la solicitud de suspender el cumplimiento de la pena de prisión planteada por la defensa de José Ortega Cano, que ingresó el pasado 23 de abril en la cárcel de Zuera (Zaragoza) para cumplir la condena de dos años y medio de cárcel que le fue impuesta por provocar el accidente de tráfico en mayo de 2011 en el que falleció Carlos Parra.

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