Vecinos de Valdebebas
Vanessa Rodríguez, representante de los vecinos de Valdebebas, durante la concentración para pedir el desbloqueo de las licencias del barrio. JORGE PARÍS

El nuevo barrio de Valdebebas apenas tiene servicios, sus residentes se sienten olvidados y, lo que es peor, muchas familias (aproximadamente, unas 1.200, según los promotores) no pueden entrar todavía a sus casas debido a un embrollo judicial y burocrático. Con estos antecedentes, los propietarios de viviendas de Valdebebas están a un paso de perder la paciencia: este miércoles, cerca de un centenar de vecinos se han concentrado frente a la Junta de Distrito de Hortaleza (donde se ubica el barrio) para "pedir soluciones urgentes y un compromiso con fechas concretas para desbloquear la situación cercana al desahucio en la que nos han metido", según denuncia Vanessa Rodríguez, representante del colectivo vecinal de Valdebebas. Un grupo de 25 vecinos han entrado en el pleno de la Junta para expresar su postura ante los representantes municipales, mientras el resto de residentes se manifestaba en el exterior.

El bloqueo se remonta a la declaración de nulidad del proyecto de reparcelación del barrioEl bloqueo de Valdebebas tiene su origen en una sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) que declaró nulo el proyecto de reparcelación del desarrollo urbanístico (situado en el extremo norte de la capital, junto al aeropuerto de Barajas). Al anularse el plan, el Ayuntamiento de Madrid ha optado por paralizar de forma temporal la concesión de licencias de primera ocupación, un permiso imprescindible para que los propietarios de las viviendas puedan entrar a vivir a sus casas. También se ha bloqueado la concesión de licencias de obra.

Mientras, los dueños de inmuebles (tanto viviendas como locales) que estaban a punto de hacer la mudanza deberán esperar hasta que el Ayuntamiento y la Junta de Compensación encuentren una solución al atasco. Según fuentes municipales y de los promotores, se está trabajando en un acuerdo para desbloquearlo en un corto plazo. Pero no hay fecha. Mientras tanto, las familias afectadas ya no pueden esperar mucho más: "Somos personas, no somos papeles. Nos están dejando en la calle, nos sentimos desahuciados y nos están paralizando nuestras vidas", se queja Rodríguez, que ya tiene la casa construida pero todavía no puede entrar en ella.

"Por fin estamos unidos"

Esta propietaria y decenas de sus vecinos se están organizando en una plataforma para defender los intereses de los residentes de Valdebebas. De hecho, están ultimando los trámites para constituirse oficialmente como asociación de vecinos: "Solo faltan las firmas y presentar algunos papeles. Es inminente, por fin estamos unidos", dice Rodríguez, que será previsiblemente presidenta de dicha asociación.

A unos vecinos les vence el contrato de alquiler y se van a quedar en la calleCada una de las 1.200 familias afectadas lleva su particular cruz. La mayoría de ellos se están gastando más dinero del previsto en alquileres, ya que contaban con tener su vivienda propia para este verano. Quienes no disponen de posibilidades para pagar un arriendo se ven obligados a residir temporalmente en casa de sus padres, con otros familiares o repartidos en hogares de sus amigos.

Incluso, los miembros del colectivo relatan casos extremos: "Unos conocidos tenían contrato de alquiler hasta agosto. Pensaban que sería suficiente hasta esa fecha porque la entrega de su casa estaba prevista para antes de verano. Pero el contrato va a vencer en breve y su casero ya ha conseguido un nuevo inquilino para la casa, así que se van a quedar en la calle si no se encuentra una solución pronto", alerta una portavoz de los propietarios.

Ni colegios ni centros de salud

Por su parte, las personas que ya están viviendo en el barrio (más de 500 censadas, según el Ayuntamiento) no están exentas de problemas. El principal contratiempo de los 'colonos de Valdebebas' es la falta de servicios públicos, como contó 20minutos.es en junio. El PAU todavía no dispone de escuelas infantiles ni de colegios, tampoco existen centros de salud en varios kilómetros a la redonda y las instalaciones deportivas públicas brillan por su ausencia. De momento, los vecinos solo tienen una tienda de alimentación y, desde hace apenas dos semanas, un autobús que les deja en Mar de Cristal. La futura presidenta de los vecinos lo expresa gráficamente: "Valdebebas es ahora mismo un campo inmenso con cuatro ladrillos levantados, pero sin vida".

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