El fallecimiento de un joven islandés en la atracción Inferno del parque Tierra Mítica en Benidorm (Alicante) ha devuelto a la actualidad el debate sobre la seguridad en este tipo de instalaciones. Un asunto recurrente a pesar de las bajas cifras de víctimas mortales —no llega a la veintena desde el año 2000, contando las ferias— y con repercusiones negativas para el sector.

En España hay funcionando siete parques de atracciones y cinco temáticos de un total de 127 parques de ocio, una denominación que también incluye a zoológicos y a parques acuáticos, según datos de un estudio de DBK. En cuanto a las ferias itinerantes, la Confederación Española de Industriales Feriantes estima que sumarían unas 10.000 atracciones, sin contar remolques, bingos, otras casetas, etc.

Las cifras de visitantes que se mueven no son desdeñables, aunque la "adversa" situación económica haya hecho mella, sobre todo en los parques de atracciones y en la paralización de proyectos nuevos. Port Aventura, en Tarragona, inaugurado en 1995, recibió el año pasado un total de 3,4 millones de visitas; tiene 37 atracciones. Terra Mítica no llegaría al millón, lejos de sus expectativas iniciales.

Otro de los grandes, el Parque de Atracciones de Madrid, inaugurado en 1969, recibe aproximadamente una media de 2,5 millones de visitantes anuales y tiene más de 40 atracciones. Isla Mágica (Sevilla, 1997) prevé esta temporada 650.000 visitantes, la mitad en verano. El Parque Warner, también en Madrid (San Martín de la Vega, 2006) tendría, según estimaciones, en torno a un millón al año. El Tibidabo, de Barcelona, que data de 1901, tampoco se queda corto con sus 556.700 visitantes en 2013 y sus 25 atracciones.

Accidentes mortales en los últimos años

Este último parque vivió su único accidente mortal en 2010: una chica de 15 años murió y tres menores resultaron heridos en la atracción de caída libre 'El Péndulo'. Cinco años antes, un joven de 23 años murió tras recibir un golpe en la atracción Hotel embrujado del Parque Warner; desde 2006 este parque cuenta con el "premio al Parque Temático Más Seguro de España", según consta en su página de Facebook.

En el Parque de Atracciones de Madrid también murió una niña de ocho años en 1986. El accidente más grave de las tres últimas décadas se produjo, no obstante, en una feria itinerante en 2011 en Villacañas (Toledo), con un resultado final de cuatro fallecidos, todos jóvenes de nacionalidad rumana residentes en la provincia. Una parte de una atracción llamada la tarántula salió despedida.

Hasta entonces, 16 personas en total habían fallecido como consecuencia de los accidentes registrados en parques de atracciones y ferias desde el año 2000, según datos de la Agencia EFE. En cuanto a los heridos, el número sí es mayor, aunque tampoco hay una cifra oficial. En enero de 2012, por ejemplo, dos accidentes en atracciones de feria dejaron heridos a siete niños y dos adultos. Cinco años antes, en Tres Cantos (Madrid), cinco jóvenes de entre 14 y 19 años resultaron heridas, dos de ellas de gravedad, en un accidente ocurrido en el recinto ferial; la instalación había sido revisada el día antes.

El ratio es muy bajo, explica José Javier Goldáraz, secretario general de la Confederación de industriales feriantes, que reconoce que todos estos episodios tienen un efecto negativo inmediato: "Si el accidente ha ocurrido en una montaña rusa, todas las las atracciones de este tipo lo notan económicamente un tiempo, no así el recinto ferial".

Controles periódicos por técnicos

La dirección de Terra Mítica asegura que Inferno había pasado satisfactoriamente la inspección de seguridad y había sido revisada ese mismo día. La normativa sobre seguridad en maquinaria y estructuras para parques y ferias de atracciones data de 2006 y es consecuencia de la adaptación de una norma europea; antes, la Asociación Española de Parques Temáticos y de Atracciones (AEPA), que incluye a una decena de parques, elaboró una “Guía para una Práctica Segura” que fue distinguida por la Asociación Mundial de Parques (IAAPA).

Somos muy rigurosos con el cumplimiento de toda la reglamentación Las recomendaciones afectaban al diseño, la fabricación, el suministro, la instalación, el montaje, el desmontaje, a los equipamientos y a los emplazamientos; apuntaban todo tipo de comprobaciones y auditorías previas antes de la puesta en marcha de cualquier atracción. El cumplimiento de la normativa la realizan los equipos técnicos de mantenimiento y operación de los parques a diario y también una Entidad independiente de Control e Inspección (OCA) homologada, que realizan inspecciones periódicas

"Somos muy rigurosos con el cumplimiento de toda la reglamentación y, además, nos autoimponemos medidas de seguridad adicionales, porque nuestro objetivo es garantizar la seguridad de todos los que nos visitan", ha dicho el presidente de la Asociación, Guillermo Cruz, a la agencia Servimedia.

Las ferias, "nada que ver"

La seguridad en las ferias itinerantes se controla de otra manera, "no tiene nada que ver", según Goldáraz, que explica que el hecho de tener que montar y desmontar las atracciones supone una vigilancia mucho "mayor". Las atracciones pasan, por un lado una suerte de ITV anual —que no está regulada por ley, aclara— y también una revisión de montaje que efectúa un ingeniero.

Un ingeniero realiza una revisión ocular del montaje Cuando un feriante va a instalarse en algún sitio, el responsable u organizador, sea una dirección de recinto ferial o un ayuntamiento, requiere ciertos documentos, entre ellos, seguros, pagos a Hacienda, Seguridad Social y, aunque no sea obligatorio por ley —sí hay administraciones que tienen ordenanzas, dice Goldáraz—, la ITV anual. Un ingeniero, además, realiza una revisión ocular del montaje.  

Son los industriales feriantes, la confederación y las asociaciones, explica Goldáraz, los que exigen ese certificado anual y también un seguro de responsabilidad civil que en algunos casos puede superar el millón de euros, "se tiene especial cuidado". En 2011, tras el accidente de Toledo, la OCU denunció que a pesar de que las atracciones se diseñan de acuerdo a la normativa europea, algunos defectos, averías no detectadas, instalaciones deficientes, la falta de elementos de seguridad y de vigilancia o un uso incorrecto pueden hacer que sobrevenga un accidente inesperado.