'Kodomoroid'
Kodomoroid, uno de los androides del Miraikan Miraikan Museum, Tokio

Son tres ejemplares, dos de ellos diseñados con rasgos físicos humanos. Los modelos de androide más avanzados del mundo tienen rasgos femeninos y han sido diseñados con rasgos japoneses: uno (Kodomoroid), es una niña de pelo corto y con flequillo cortado en diagonal; el otro (Otonaroid) es una adulta y va peinada con una discreta coleta. Ambas miran pálidos al frente con una expresión entre neutra y amable. Telenoid, de un diseño minimalista, es un intento de crear una máquina con los mínimos requerimientos físicos para permitir la comunicación con un ser humano.

El Miraikan de Tokio, el Museo Nacional de Ciencias emergentes y Innovación, anuncia que albergará de manera permanente a los tres robots en la exposición Android: What is human? (Androide: ¿Qué es humano?). El comisario de la pequeña muestra es el Doctor Hiroshi Ishiguro, un destacado experto en la materia, director del Laboratorio de Inteligencia Robótica en la Universidad japonesa de Osaka, que desde hace años indaga en el límite de lo que puede ser considerado humano en un area de estudio que demuestra que la frontera es cada vez más borrosa.

Establecer un diálogo con naturalidad

Ocuparán roles propios de personas, comunicando información científica en el Miraikan. Los visitantes podrán hablar con ellos y manejarlos para experimentar qué hay de máquina y qué de ser vivo en las creaciones robóticas. Kodomoroid puede dar noticias de todo el mundo las 24 horas del día, con varios tonos de voz y en varios idiomas; Otonaroid estará más orientada a conversar y permitir que el interlocutor se adapte con naturalidad a la nueva experiencia de establecer un diálogo con un androide. Telenoid, con una apariencia neutra, también está disponible para hablar con quien lo desee.

Construir el androide es intentar entender qué nos hace ser personasCon piel de silicona y músculos artificiales que permiten movimientos suaves, los androides cada vez reproducen con mayor detalle los gestos de una persona. El museo fantasea con la idea de que pronto no sea posible distinguirlos de nosotros: "Si esto llega a suceder, ¿qué significaría la palabra humano?". Conscientes de que la pregunta ha estado sujeta a debates desde hace siglos y tanto en el campo de las humanidades como el artístico y el científico se han buscado respuestas, explican que "construir un androide" representa al fin y al cabo un intento por entender qué nos hace ser personas, cuál es el ingrediente definitivo que nos completa.