Rosa López: "Querría ser más diva, llevo trece años luchando contra la imagen de monjita"

  • Rosa López será una de las artistas que participará este vierenes en la fiesta Shangay Pride, un macroconcierto de ocho horas en el Vicente Calderón.
  • Cantará a dúo con Chenoa la canción It's raining men.
  • Asegura que mantiene contacto con casi todos sus compañeros de OT.
Rosa López en la presentación de la fiesta Shangay Pride.
Rosa López en la presentación de la fiesta Shangay Pride.
GTRES

Fue la primera ganadora de Operación Triunfo, la cantante que hizo resurgir el interés por Eurovisión, la chica gordita que se ganó el corazón de medio país como ejemplo de superación y ternura. Fue Rosa de España y, trece años después, es Rosa López, una artista más madura que aún cuenta con muchos de los fieles fans que ganó cuando saltó a la fama.

Rosa es una de las artistas que pondrá ritmo este viernes a las celebraciones del Orgullo Gay, en la fiesta Shangay Pride, un concierto de ocho horas en el estadio Vicente Calderón en el que participarán artistas como Marta Sánchez, Fangoria y Conchita Wurst, ganadora de Eurovisión 2014. La joven granadina nos cuenta cuál será su papel en este macroevento y cómo encara su vida profesional más de una década después de su salto a la fama.

¿Qué sorpresas trae para este macroconcierto?

Aparte de traer buen rollo, me hace mucha ilusión hacer un dueto con Chenoa. Vamos a cantar un súper clásico, It's raining men. Además, como todo tiene un ambiente eurofestivo, pues cantaré Europe's living a celebration. Y también el primer single del último disco que saqué, que es Yo no soy esa.

Esta no es la primera vez que canta en las fiestas del Orgullo, ¿se siente un poco diva gay?

Me encantaría sentirme y reaccionar como una diva, pero llevo trece años luchando con la imagen de monjita, así que me cuesta. Pero me encanta transmitir buena energía, subirme al escenario y con mi presencia decir muchas cosas que no dices cantando, ni hablando ni mirando. Igual ese es el primer paso para ser una diva o, al menos, para poder llegar cada vez a más gente.

Esa imagen de monjita va despareciendo, cada vez tiene un look más atrevido...

Sí, pero los cambios que hago son muy poquito a poco porque tengo un público muy fiel de muchas edades diferentes y me gust tener en cuenta sus gustos. Hay una parte que son personas mayores y eso me influye mucho a la hora de tomar decisiones, de elegir mi música, cómo vestirme, cómo reaccionar... Llega un punto que me siento tan, tan observada por tantos padres y madres que realmente no sé si descocarme. Me cuesta la vida.

En pleno siglo XXI, ¿aún es necesario luchar contra la homofobia?

Supongo que sí pero, por suerte, en mi casa y mis círculos cercanos no hay discriminación ninguna. Y en mi profesión mucho menos, casi todo el mundo es gay en mi entorno. No sé por qué.

Buenos recuerdos de OT

Usted no es de las que reniega de Operación Triunfo...

No reniego jamás, es algo que guardo con mucho cariño, pero ahora estamos en el presente. Yo creo que a veces se malinterpretan las respuestas que damos a esa pregunta, pero todos tenemos muy buen recuerdo de aquellos tiempos. Yo conservo el público, conservo a mucha gente cercana que me da fuerza...

¿Y mantiene el contacto con sus excompañeros?

Claro. Con muchos, con casi todos. Aparte de con Chenoa, he hablado hace poco por Twitter con Juan Camus, que está viviendo en Londres. También David Bisbal, que además tenemos entrenador en común. Hay un grupo de Whatsapp en el que estamos casi todos, once de los dieciséis que éramos.

También fue importante para usted Eurovisión, que ha cambiado mucho desde entonces. ¿Le gusta el nuevo tono más extravagante del festival?

A mí me parece muy bien todo lo que hagamos porque a mí no ha habido nadie que me diga qué es lo que se valora en un festival. Si nadie te dice qué es lo que se tiene en cuenta, cada uno reacciona con todo lo que tiene. Un año probamos con una guitarra de mentira, otro con un truco de magia o con una fuente de luces de colores. Se trata de crear. Un artista no transmite sólo a través de la canción. Hay que ser atrevidos y reinventarse, hacer un espectáculo y hacer llegar sensaciones al público, sean las que sean.

¿Ha notado usted la mala situación de la industria musical?

Sí, la subida del IVA ha sido mortal, ha hecho que todo se descompense. Está claro, si a la gente le falta para alimentarse no va a ir a un concierto, y menos aún si se van subiendo los precios.

La subida del IVA es sólo uno de las muchas polémicas que ha habido en el último año: corrupción, aborto... ¿No le entran ganas de hacer canción protesta?

Pues sí, pero no es que sea cobarde sino que yo no puedo por ejemplo escribir un libro si no soy escritora. De todos modos, el público tiene que saber leer entre líneas y los cantantes tenemos que saber dar las claves, es una comunicación extraña entre la gente y el artista. Y en medio de todo eso existen intereses de mucha gente. Es una lucha.

¿Qué le hace feliz a Rosa?

Que todo el mundo sea feliz, te lo juro. Que todo el mundo sea considerado, que nadie vaya con maldad y todas esas cosas que te diría un niño pequeño, pero vivimos en un mundo enrevesado en el que los informativos no paran de darnos noticias feas que no sabemos cómo solucionar. Me gustaría que a nadie le faltara para comer, que hubiera trabajo, que no se recorte en sanidad... Y si mi música sirviera para arreglar todas esas cosas, ¡qué alegría!

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