La defensa de la infanta Cristina recurre su imputación en Nóos y dice que no ha cometido delitos

El abogado de la infanta Cristina, Miquel Roca.
El abogado de la infanta Cristina, Miquel Roca.
EFE

La defensa de la infanta Cristina ha presentado este miércoles en el juzgado de instrucción número 3 de Palma un recurso de apelación contra su imputación en el 'caso Nóos' por dos delitos fiscales y uno de blanqueo de capitales. El texto considera "muy dudosos" los indicios contra ella.

En torno a las 13.15 horas, en nombre del despacho de abogados que dirige Miquel Roca, el letrado Jaume Riutord ha registrado el escrito en el que se argumenta contra la existencia de indicios delictivos suficientes para mantener la imputación de la infanta, lo contrario al criterio del juez del caso, José Castro.

Riutord se ha remitido a las declaraciones realizadas por Miquel Roca en Barcelona por la mañana y ha asegurado que no comentará el recurso hasta que el juzgado haya dado traslado del mismo a las demás partes personadas en la causa. "Se ha presentado recurso directo de apelación", ha dicho Riutord, que ha confirmado que el sentido del mismo es rechazar los dos delitos fiscales y de blanqueo que le imputa el juez a la infanta Cristina. Será la Audiencia de Palma la que decida sobre las alegaciones planteadas. El letrado tenía intención de hablar con el juez Castro, pero no ha coincidido con él en su despacho del Juzgado.

Los abogados de la infanta Cristina argumentan en su recurso que "ninguna de las imputaciones está debidamente fundamentada" como para "adoptar tamaña decisión". Basan su recurso en la falta de relevancia penal de las conductas que se imputan a la hermana del rey y en la "ausencia de indicios racionales que avalen la verosimilitud de dichas imputaciones".

En un escrito de 58 páginas, los letrados critican las consideraciones del juez Castro de que no contestó a la práctica totalidad de las preguntas que le hicieron en su interrogatorio como imputada: "De las más de mil preguntas que se le formularon a Doña Cristina sólo dejó sin responder, por no recordar o desconocer los hechos en detalle, unas doscientas". "Muchas de las evasivas de Doña Cristina fueron propiciadas por el propio señor Juez, que insistió en preguntar decenas de veces sobre cuestiones de detalle pese a que mi defendida, ya al formularse la pregunta genérica, adelantó no conocer, no constarle o no recordar los pormenores", sostienen los abogados en el recurso.

Además, el recurso considera que el juez José Castro ha querido "mantener a toda costa la imputación" de la hermana menor del rey. "La mera pretensión de mantener viva una imputación no puede anteponerse a la estricta aplicación de la Ley", sostienen los letrados que, no obstante, matizan que no cuestionan la rectitud de intención del juez. "¿Cómo es posible que, al valorar ciertas diligencias, todas ellas de signo exculpatorio, pueda haberse resuelto en sentido favorable al mantenimiento de la imputación?", se preguntan.

La defensa de la hija del rey ha esperado al último día del plazo formal dado por Castro para la formulación de recursos contra el auto en el que cerró la instrucción de la causa y estableció los delitos que atribuye a los dieciséis imputados. El juez ha concedido un plazo de gracia para la presentación de los recursos que concluye este jueves a las 15.00 horas.

De hecho, Iñaki Urdangarin ha recurrido también este miércoles el auto del juez José Castro. Sobre Urdangarin pesan dos delitos fiscales y uno de malversación, prevaricación, tráfico de influencias, fraude a la administración, estafa, falsedad en documento oficial y falsedad en documento mercantil.

"Confió demasiado en su marido"

Los abogados defensores consideran que tal vez lo único que se le podrá reprochar a la infanta Cristina es "una actuación en exceso confiada" hacia su esposo, según recogen en el recurso contra el mantenimiento de su imputación por presuntos delitos fiscales y blanqueo en el caso Nóos.

"Detallan que en la época en la que sucedieron los hechos, doña Cristina era madre de cuatro hijos de muy corta edad y además, como infanta de España y miembro de la Familia Real, colaboraba con las actividades propias de la casa del rey y trabajaba en la Fundación la Caixa. De estas circunstancias personales y profesionales derivaban obligaciones cotidianas que a menudo suponían viajes fuera de la ciudad de residencia familiar y que impedían a doña Cristina "estar al corriente de la gestiones directamente vinculadas con la economía familiar".

Según sus abogados, la infanta había confiado dichas gestiones a a terceras personas, algo "lógico en una persona con sus múltiples ocupaciones y escasos conocimientos de fiscalidad". Además la infanta solo cuenta con una formación muy básica en temas fiscales, "desconocimiento motivado por la confianza en su marido", argumentan. "A la absoluta confianza se añadía una absoluta falta de la capacidad de sospechar siquiera que se podía estar incurriendo en alguna irregularidad", afirman los letrados en su escrito.

Consideran inaplicable a este caso la doctrina de la "ignorancia deliberada" porque no hay indicios de que la infanta "albergara siquiera la sospecha de estar incurriendo en una actuación ilícita" y afirman que si permaneció "en la ignorancia respecto a lo que sucedía en Aizoon" fue por falta de capacitación técnica para entender los pormenores y de tiempo para interesarse por ellos.  "Se le podrá reprochar, tal vez, una actuación en exceso confiada -aunque tal confianza sea lo más común en la relación matrimonial- pero de ningún modo la voluntad preconcebida de ignorar por motivos espurios la naturaleza de la gestión de su esposo", concluyen.

Convencimiento total en libertad

Antes de la presentación del recurso de la infanta, el abogado Miquel Roca afirmó que espera que la Audiencia resuelva a su favor, pues no contempla que la infanta se pueda sentar en el banquillo. En declaraciones a los medios a las puertas de su despacho, Miquel Roca no detalló las líneas de la defensa, aunque indicó que su contenido "no les sorprenderá" y que incluirá "argumentos potentes y bien estudiados" y "en una línea doctrinal, jurídica y procesal coherente con lo que son las actuaciones que se han practicado y la intervención que en ellas haya podido tener" la infanta.

Preguntado por si es optimista respecto a la resolución del recurso, Roca ha señalado que "no es un problema de optimismo o pesimismo, es un problema de convencimiento total de la inocencia de nuestra cliente, y estamos convencidos de que la Audiencia resolverá en los términos que nosotros consideramos conveniente, pero ya se verá". "Si no estuviera convencido de la razón que asiste a nuestra representada mal haría mi defensa", ha añadido Roca, que ha pedido "no someter a presión" a la Justicia en la resolución de los recursos pues "tiene su ritmo, sus pautas sus procesos; hay que dejar que trabajen con tranquilidad e independencia".

En este sentido, ha dicho que la Audiencia "sabrá como administrar su tiempo" para resolver este y otros recursos sobre el caso, y ha asegurado que "yo no voy a forzar nada porque no me parece correcto; desconocemos la complejidad de los temas y por lo tanto todo requiere su tiempo y su ritmo, que trabajen con tranquilidad". No obstante, a la pregunta de si considera la posibilidad de ver a la infanta Cristina sentada en el banquillo, ha respondido: "no la contemplo".

Preguntado por los argumentos de la defensa del exsocio de Iñaki Urdangarín, Diego Torres, y de su esposa, Ana María Tejeiro, en su recurso contra la imputación de ambos en el 'caso Nóos', alegando que la casa real realizaba un "exquisito y escrupuloso seguimiento" de toda la actividad de Urdangarin, Miquel Roca ha indicado: "Yo no opino de los escritos de las demás defensas" pues "no es esa mi función". "A quien tengo que convencer es a las demás partes y a la Audiencia en este caso, de las razones que asisten a la defensa de nuestra cliente, nada  más; lo demás no es que no me interese, sino que no está en nuestro cometido", ha subrayado Roca.

En el auto con el que el juez cerró la instrucción, de 167 páginas, Castro apunta que hay "sobrados indicios" de que la infanta participó de las actividades de su esposo "lucrándose en propio beneficio" y "facilitando los medios para que lo hiciera" él, mediante "la colaboración silenciosa de su 50% de capital social de los fondos ilícitamente ingresados" en la empresa familiar Aizoon.

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