El presunto pederasta de Castelldans, David D., un educador social detenido en junio de 2013 por abuso de menores tutelados por la Generalitat a los que tenía en acogida, se ha negado a declarar este lunes ante el juez en el interrogatorio previsto por el magistrado tras procesarle por doce delitos.

El procesado ha evitado declarar ante el Juzgado de Instrucción 2 de Lleida, donde estaba citado a las 13 horas, acogiéndose a su derecho constitucional de no declarar, han asegurado a Europa Press fuentes judiciales.

En el auto de procesamiento al que ha tenido acceso Europa Press, el juez mantiene su prisión provisional y considera a la Dirección General de Atención a la Infancia y de la Fundació Concepció Juvanteny responsable 'in eligendo' e 'in vigilando' —culpa en la elección y en la vigilancia— por autorizar y avalar al imputado como apto para todas las fases del acogimiento de menores.

El magistrado declara procesado al educador como presunto autor de un delito continuado de utilización de menores para la confección de material pornográfico, sancionado con una pena de 4 a 8 años de cárcel.

También tiene en cuenta un delito de tenencia de material pornográfico para su propio uso, cinco delitos continuados de abusos sexuales sobre menores consistentes en acceso carnal, por vía anal o bucal, otros dos delitos de abusos sexuales sobre menores y tres contra la intimidad por grabar imágenes de la vida sexual de varios menores.

El juez apunta que el presunto pederasta comenzó a abusar de los menores en 1998, y que, mientras trabajaba de administrativo en el centro de menores Llars Torre Vicens de Lleida, para satisfacer sus "intenciones libidinosas" propuso a un menor interno hacerle fotos, para lo que ambos se trasladaron a un piso de la calle Unió; allí, el procesado se masturbó y obligó a que le masturbara el joven.

El magistrado remarca que paralelamente el presunto pederasta fue valorado de forma favorable como acogedor de familias por la entonces Conselleria de Benestar Social de la Generalitat.

En el auto, el juez apunta que el procesado introducía a sus acogidos en un mundo de desinhibición sexual mediante la exhibición de películas y el fomento de la masturbaciones en grupo y que, entre otros argumentos, que uno de los niños desde los 10 años recibía visitas por la noche del imputado.

En ellas y de forma habitual, el procesado mantenía con el chico "relaciones sexuales completas con penetraciones anales mutuas y masturbaciones además de penetraciones bucales", según el auto.

Pistolas y preservativos

En el registro de la vivienda de David D. los agentes encontraron nueve pistolas y revólveres, una caja de preservativos usados con el nombre de los menores y anotaciones documentando los encuentros sexuales de los menores con el educador.

En el auto, el juez resalta que el presunto pederasta no sufre ninguna patología que pudiera afectar a sus capacidades volitivas y señala que según los psicólogos, su personalidad tiene rasgos de sentimiento de inferioridad, narcisismo, malestar interior, inmadurez y dependencia.

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