Un año de cárcel para un joven que conducía borracho a 200 kilómetros por hora en Barcelona

  • El conductor, de 23 años, ya tenía antecedentes por hechos similares.
  • Circulaba sin carnet de conducir cuando fue detenido.
  • Sembró la alarma en la carretera al conducir el contradirección.
Un juzgado de Rubí (Barcelona) ha condenado a un conductor a una pena de un año de prisión, cuatro de retirada de carné y a pagar una multa de 3.650 euros
por conducir a 200 kilómetros por hora en un tramo de la autopista C-16, dentro del término municipal de
Sant Cugat del Vallès (Barcelona) en el que sólo se puede circular a 90.

El conductor, Borja T., de 23 años, ha sido condenado por un delito contra la seguridad del tráfico, otro de quebrantamiento de condena y dos más de conducción temeraria y desobediencia, ya que circulaba bebido, se negó a someterse a la prueba de alcoholemia y tenía antecedentes por hechos similares, por lo que circulaba sin carné.

Conducción agresiva

La sentencia considera probado que la madrugada del 11 de marzo de este año el condenado fue sorprendido cuando circulaba a más de 200 kilómetros por hora por la C-16 en dirección a Manresa, en tramos en los que no se puede ir a más de 90, y de forma "agresiva", lo que obligaba al resto de coches que circulaban por la vía a frenar para no sufrir un accidente.

Según informaron los Mossos d'Esquadra en el momento de la detención, un control de alcoholemia de la Policía autonómica apostado a la salida del peaje de la C-16, en el kilómetro 7,1, observó en la madrugada del día 11 que un turismo se acercaba al peaje con maniobras temerarias, lo superaba sin pagarlo y huía en dirección Barcelona sin atender las indicaciones de los agentes.

En contradirección

Diversos conductores alertaron a su vez de que habían tenido que maniobrar para evitar un choque frontal con dicho vehículo. Tras avisar por radio al resto de patrullas, los Mossos localizaron en otro control de alcoholemia en la misma vía, pero en sentido Manresa, al turismo circulando a 201 kilómetros por hora.

El conductor, un joven vecino de Bellaterra (Barcelona), mostraba síntomas de embriaguez, pero cuando los agentes le pidieron que se sometiera a una prueba de alcoholemia se negó, a pesar de que le advirtieron que hacerlo constituía un delito de desobediencia.

Además, en su expediente constaba una suspensión del permiso de conducir durante un año por sentencia del Juzgado Penal número 20 de Barcelona del 29 de abril de 2006, de ahí el delito de quebrantamiento de condena. Los agentes también pudieron comprobar que era la tercera ocasión que le retiraban el permiso.

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