Pirineos
Los picos pirenaicos ofrecen mucho más que nieve y esquí. Ahora puedes bañarte en ibones o visitar pueblos perdidos entre montañas, además de hacer ‘rafting’ o barrancos. ARCHIVO

¿Eres de los que piensan que al Pirineo solo se va a esquiar? Si nunca has estado allí en verano prepárate para descubrir verdes paisajes y tupidos bosques, espectaculares rutas para hacer a pie, a caballo o en bicicleta de montaña. Puedes recorrer parte del Camino de Santiago, serpentear junto a las paredes verticales que bordean un estrecho cañón o descubrir escondidas y encantadoras aldeas donde el reloj parece haberse detenido.

Y si lo tuyo son los deportes de riesgo, puedes descargar adrenalina haciendo rafting o descenso de barrancos en ríos bravos en los alrededores de Riglos. Sea cual sea tu opción, en el Pirineo puedes disfrutar de un verano en plena naturaleza y, además, a una temperatura envidiable.

En el Pirineo aragonés hay más de 200 ibones, así se llaman los lagos de origen glaciar¿Te gustaría darte un baño en un lago de alta montaña, a más de 1.600 metros de altura? En el Pirineo aragonés puedes hacerlo, hay más de 200 ibones -así se llaman estos lagos de origen glaciar-. Eso sí, aunque el día esté soleado y haga calor, recuerda que las cristalinas aguas del ibón estarán muy frías.

Uno de los ibones de más fácil acceso es el de Piedrafita, al que se llega desde Piedrafita de Jaca (valle de Tena). Es una ruta fácil, perfectamente señalizada y apta para ir con niños. Hay que caminar durante una hora y salvar un desnivel de apenas 260 metros. Las vistas desde la orilla (a 1.620 m), a los pies de peña Tendeñera, no te dejarán indiferente.

Un ibón con leyenda. Tal vez el ibón más espectacular sea el de Basa de la Mora, en Plan -el pueblo que organizó una caravana de mujeres en los ochenta para que los solteros encontraran esposa-. La superficie del ibón refleja como un espejo las altas cumbres y el bosque de pino negro que bordean el agua. Se llega hasta allí a través de una pista forestal de 12 kilómetros, que va de Saravillo al refugio de Lavasar. Desde allí hay que seguir a pie, en llano, durante diez minutos, hasta alcanzar la orilla del ibón (a 1.923 m).

El nombre Basa de la Mora o Ibón de la Mora tiene su origen en una leyenda que asegura que allí permanece el espíritu de una joven musulmana que se perdió en estas cumbres mientras huía de las luchas entre moros y cristianos. Dicen los viejos del lugar que solamente las personas “puras de alma” pueden ver a la joven mora surgir del agua interpretando una sensual danza, mientras luce el primer rayo de sol tras la noche de San Juan. Los habitantes de la zona acuden al Ibón de la Mora cada año por esta fecha, con la esperanza de verla.

De Canfranc a Lanuza. Si quieres ver lo esencial del Pirineo aragonés en pocos días, una buena idea es alojarte en Jaca, donde hay una amplia oferta de hoteles y casas rurales. Desde allí puedes hacer una ruta circular que comienza en la antigua estación internacional de Canfranc (a 25 kilómetros al norte de Jaca, en dirección a Francia). Se trata de un espectacular edificio, no solo por su impresionante fachada sino por su decadente interior -visitable ahora tras años de abandono- y los viejos trenes de madera que aún sobreviven en las vías traseras.

Un paraíso natural donde practicar actividades como el ‘rafting’ La ruta continúa hacia el norte, atraviesa las estaciones de esquí de Candanchú y Astún -donde, en verano, funciona un telesilla que permite hacer senderismo por las cumbres sin cansarte subiendo-. A tan solo un kilómetro de allí está el puerto de Somport, el paso fronterizo a Francia, así que puedes ver el otro lado del Pirineo, conocer pueblos como Cette-Eygun o Gabás (donde hacen un exquisito queso) y volver a España por el puerto de Portalet para recorrer el valle de Tena y, desde allí, regresar a Jaca.

El valle de Tena merece al menos un día de excursión, para visitar pueblos como Sallent de Gállego o Lanuza. Los habitantes de Lanuza fueron obligados a marcharse en 1978 porque las aguas del pantano iban a anegar sus casas. El pueblo, que finalmente solo quedó parcialmente cubierto por el embalse, ha sido recuperado por los vecinos. Y allí se celebra cada año, en julio, el Festival Pirineos Sur. Para ir al valle de Tena, debes salir de Jaca por la A-23 y, en Sabiñánigo, tomar la N-260a en dirección a Francia para, una vez pasado Biescas, seguir por la A-136.

Festival Pirineos Sur

Música sobre un escenario flotante. Hace ya 22 años que nació Pirineos Sur, cuyo escenario flota sobre el pantano de Lanuza.

El pueblo resurge cada mes de julio y este año lo hace con voz de mujer. Del 11 al 27 de julio, se escucharán las de Carmen París e Imelda May (día 11), Suzanne Vega (12), Buika (18), Soleá Morente con Los Evangelistas (19) o Amaral (24). El festival incluye una noche de música africana (día 15), además de circo, títeres, danza, pasacalles y un mercado del mundo. Pasen y vean.

Naturaleza viva

A la altura del pantano de Búbal puedes tomar el desvío a Hoz de Jaca, un pequeño pueblo ubicado en lo alto del monte, al que se llega por una estrecha y sinuosa carretera que desemboca en un lugar que te dejará sin habla: un mirador literalmente colgado sobre el pantano, cuyas aguas podrás ver a través del suelo enrejillado que pisas. ¡No te asomes si tienes vértigo!

Sarrios, buitres, linces y osos. El Pirineo es un gran paraíso natural. Tanto si subes a altas cumbres como si paseas por sombríos valles, podrás ver ciervos, sarrios, corzos, buitres… y hasta un osezno nacido en cautividad (en el parque de Lacuniacha, donde también hay linces, renos y lobos, entre otros animales).

Aínsa fue declarado Conjunto Histórico-Artístico por su belleza medievalEl osezno pasó sus tres primeros meses de vida en la osera, junto a su madre, y ahora es cuando, por fin, se está dejando ver en público. Lacuniacha es un lugar ideal para visitar con niños, pero debes ir preparado para caminar por terreno pedregoso: está en pleno monte, a más de 1.400 metros y, en algunas zonas, llega a los 1.600.

Si quieres pasear por un precioso pueblo medieval, de calles empedradas y plaza porticada, no olvides hacer una parada en Aínsa. Su casco fue declarado Conjunto Histórico-Artístico y es una de las visitas imprescindibles del Pirineo aragonés. También es un buen lugar para alojarte si vas a moverte por el Parque Nacional de Ordesa y sus alrededores. Una buena opción para ver Ordesa en verano es atravesar en coche el cañón de Añisclo. Es un lugar mágico, donde a veces no se llega a ver el río, solo se escucha cómo fluye el agua a los pies de las impresionantes paredes verticales que el propio cauce y la erosión han creado.

Desde Aínsa debes ir en dirección norte por la A-138 hasta Escalona, donde verás un desvío a la izquierda hacia el cañón de Añisclo. Antes de adentrarte en la zona más estrecha y sombría del cañón, puedes disfrutar de un refrescante baño en las pozas de Puyarruego. La estrecha carretera que bordea el cañón del río Bellós -literalmente encajonado en el angosto valle- es de sentido único en julio y agosto, lo que permite parar, disfrutar del paisaje y hacer fotos.

Las mejores vistas.  El Aneto, con sus 3.404 m, es el pico más alto del Pirineo. Llegar a su cima está reservado a montañeros expertos, pero si quieres disfrutar de una buena panorámica de la cumbre puedes subir al telesilla que la estación de Cerler abre en julio y agosto. Estarás frente a él a 2.320 m, y desde allí podrás asomarte a distintos miradores para contemplar otros tresmiles del Pirineo, como Posets y Perdiguero, y todo el valle de Benasque. Disfruta de las vistas.

Datos prácticos

  • Cómo llegar: Desde Madrid (450 km): A2 hasta Zaragoza, A-23 hasta Huesca y N-330 hasta Jaca. Desde Barcelona (340 km): A2 hasta Lleida, A-22 hasta Huesca y N-330 hasta Jaca. De Jaca a Aínsa (70 km), la N-260 en Sabiñánigo.
  • Alojamiento: Desde 40 €/noche (13 €/noche si vas en grupo) en el Albergue Jaca: www.alberguejaca.es. Más comodidades: Hotel Santa Cristina, en Canfranc; o El Privilegio, en Tramacastilla de Tena.