'Villa joe, rear view', 2012
'Villa joe', uno de los dibujos en los que Noble ilustra la ciudad inventada de Nobson © Paul Noble. Courtesy Gagosian Gallery

La imaginaria localidad de Nobson Newtown está sobre Nobson Oldtown, la antigua ciudad que sus habitantes decidieron demoler por completo para reemplazarla por nuevas construcciones. A pesar del afán colectivo de los nobsonianos por barrer el pasado, es inevitable que la urbe contenga en sus monumentos y ruinas la esencia de lo que fue.

Lo nuevo y lo antiguo se unen en complejísimas visiones creadas a lápiz por el inglés Paul Noble (Dilston - Northumberland, 1963). El artista lleva ya cerca de veinte años dando forma a la ciudad que sólo existe en su mente con una creciente serie de dibujos, esculturas, instalaciones y audiovisuales. Las ilustraciones son tal vez los testimonios más detallados de la fantasía creativa, pero los objetos físicos (que reproducen elementos de los dibujos) hacen de Nobson una realidad, proporcionan una especie de souvenirs a los espectadores del mundo real.

Paul Noble - NOBSON, en el museo Boijmans van Beuningen de Róterdam (Holanda) hasta el 21 de septiembre, presenta una selección de dibujos a lápiz del universo creado por el autor británico. Las obras de gran tamaño, algunas de 7 por 6 metros, están repartidas por colecciones privadas y museos de todo el mundo y no es frecuente poder verlas reunidas.  

"Nobson no es para un público perezoso"

En la combinación de edificaciones, urbanismo y accidentes geográficos hay perspectivas escherianas, paisajes ensoñadores al más puro estilo del surrealismo de Max Ernst, arquitectura futurista y utópica... Las referencias son tan abundantes como los detalles que contiene cada obra. Hay elementos biográficos de la región del norte de Inglaterra en la que creció Noble, referencias a la escuela de diseño Bauhaus, a villas de Pompeya, a las ruinas de Machu Pichu, los detalles escatológico y sexuales escondidos en las pinturas del Bosco, la extraordinaria modernidad del barroco Piranesi...

Es para un público que quiere explorar cada centímetro cuadradoEn los abigarrados escenarios abundan las estatuas, pero no hay rastro de los habitantes. Todo lo que vemos representa y delata a esos personajes desconocidos, pero el espectador debe convertirse en antropólogo para hacerse una idea de cómo deben ser, de sus modos de vida y costumbres.

"Nobson no es para un público perezoso", dice el historiador y escritor Paul Kempers en un texto introductorio a la muestra, "Nobson es para un público que quiere explorar cada centímetro cuadrado de la vasta escena con una lupa, para lo que quieren subirse a una escalera y explorar las regiones superiores".