365 días encerrado en el módulo 4 de la prisión madrileña de Soto del Real. Luis Bárcenas cumple este viernes su primer año de prisión, acusado de administrar y repartir la 'caja B' del Partido Popular y amasar una ingente fortuna que esconde en el extranjero. El juez Pablo Ruz, que instruye el caso Gürtel, ordenó el 27 de junio de 2013 su ingreso en prisión incondicional y sin fianza al constatar el aumento del riesgo de fuga. Desde entonces, el extesorero del PP, el hombre que manejaba las fianzas del partido, el que conseguía el dinero para financiar campañas electorales o invertir en la actual sede del PP en la calle Génova, se ha adaptado relativamente bien a la cárcel, explican fuentes penitenciarias, aunque ha vivido sus momentos de bajón, debido sobre todo al espionaje que sufrió dentro de la cárcel y algunos episodios de problemas de salud que han derivado en un expediente sancionador. Este es el parte penitenciario de Luis Bárcenas Gutiérrez.

Yoga, deporte, lectura y juegos de naipes

Bárcenas se integró rápidamente en la prisión. Nada más entrar en Soto del Real, se convirtió en la estrella del módulo 4. Muchos reclusos querían hablar con él y había quien incluso le pedía autógrafos. También tuvo que aguantar las primeras bromas, gastadas por internos que le pedían que repartiese sobres. Se adaptó rápido a la rutina, las tres comidas diarias, los breves paseos por el patio, las llamadas telefónicas a las que tiene derecho, y las visitas de sus abogados, de su mujer Rosalía y de su hijo Guillermo. Ahora, sus principales ocupaciones son la lectura (lee mucho las obras de Charles Dickens que hay en la biblioteca del módulo) y la preparación de su defensa jurídica. Utiliza bastante la biblioteca para preparar escritos y estrategias. También hace algo de deporte, juega a las cartas para matar el tiempo (donde se apuesta bebidas del economato) y hace yoga.

Portada del libro 'Meditando con Bárcenas' (Fuente: Amazon)

Bárcenas se apuntó a un taller de meditación impartido por otro recluso, argentino, llamado Luis Calderón, que estaba en prisión por un delito contra la seguridad del tráfico. El interno ha sacado partido a la experiencia y ha publicado un libro titulado Meditando con Bárcenas. El extesorero tiene una televisión en su celda, al parecer regalo de otro recluso, con la que sigue con avidez todas las noticias que tratan sobre él. No tiene ningún trabajo remunerado dentro de prisión. Últimamente la figura de Bárcenas se ha visto un poco ensombrecida con la llegada de otro preso ilustre: Rafael Velasco, detenido en Toledo en enero de 2014 y considerado por la Policía Nacional como el mejor falsificador de billetes de España.

Cinco veces veces no

En cinco ocasiones la defensa de Bárcenas (desde julio de 2013 su abogado es el exjuez Javier Gómez de Liaño) ha pedido la libertad de su cliente. Y son cinco las respuestas negativas por parte de la Audiencia Nacional. El pasado 18 de mayo, la Sala de lo Penal rechazó por cuarta vez la petición de excarcelación en un auto que explicaba que las alegaciones contenidas en su último recurso era "inconsentibles y en todo caso carentes de la más mínima relevancia jurídica, es decir, gratuitas a todos los efectos". Hace un par de semanas, el extesorero solicitó por quinta vez su excarcelación después de que el Tribunal Penal Federal de Suiza dejara en suspenso la autorización que tenía el juez Ruz para utilizar la documentación de las comisiones rogatorias enviadas por las autoridades helvéticas. La Audiencia le contestó este miércoles 25 de junio. La respuesta, otra vez no.

Bárcenas está acusado de cohecho, varios delitos contra la Hacienda Pública, un delito continuado de blanqueo de capitales, otro de falsedad documental y de estafa en grado de tentativa. Pero el principal argumento que exime la Audiencia para no excarcelarle es el elevado riesgo de fuga, ya que en uno de sus autos, la Audiencia señala que "subsiste la presunción" de que el extesorero del PP dispone todavía de "una importante infraestructura patrimonial más allá de los elementos hasta ahora conocidos" y "de difícil y compleja incautación policial".

Espiado y sancionado

Bárcenas también ha pasado por malos momentos dentro de prisión. El peor, sin duda, cuando La Sexta emitió varias imágenes suyas en diversas actividades dentro de la cárcel, como jugando a las cartas o rezando. La emisión de las imágenes provocó la queja de Bárcenas y la apertura por parte de Instituciones Penitenciarias de una información reservada, es decir, una investigación interna. La Sexta emitió las imágenes el 17 de septiembre de 2013. Once días antes, el 6 de septiembre, funcionarios de prisiones descubrieron una microcámara de grabación oculta en una papelera del módulo 4. La cámara fue hallada el 6 de septiembre envuelta en un preservativo y sin la tarjeta de memoria, de ocho gigas de capacidad. Fue descubierta tras "un control exhaustivo", según un portavoz oficial, y motivó la apertura de otra investigación, para intentar esclarecer si las imágenes de La Sexta fueron grabadas por esa microcámara y luego enviadas fuera de la prisión.

Dos meses después, según adelantó 20minutos, el servicio de Inspección de Instituciones Penitenciarias concluyó en un informe que con mucha probabilidad un preso colombiano, condenado por violencia de género, que ya no estaba recluido, fue quien grabó a Luis Bárcenas dentro de prisión. Instituciones Penitenciarias remitió el informe al juzgado de Colmenar Viejo que investigaba el caso, ya que Bárcenas denunció lo sucedido por vulneración de su derecho a la intimidad.

El 8 de enero de este año, Bárcenas tuvo un segundo incidente en prisión que provocó un duro castigo por parte de la dirección de Soto del Real. Un jefe de servicios, un funcionario y tres guardias civiles elevaron varios partes de incidencias contra Bárcenas por insultos y actitud violenta durante un traslado hospitalario. La sanción: privación de paseos en el patio durante 140 días.

Rosalía Iglesias (a la derecha), la mujer de Bárcenas, y el hijo de ambos Guillermo.

Su familia; sin dinero y asaltada

Bárcenas es un gran aficionado de los puros, del esquí y del Real Madrid. Pero lo que más adora es a su familia. Bárcenas ha expresado a los pocos presos de confianza que tiene dentro del módulo 4, un español y un mexicano, su preocupación por cómo lo está pasando su mujer y su hijo mientras él está encarcelado. Bárcenas cree, por ejemplo, que hubo algún tipo de conspiración detrás del asalto que sufrió su casa. El 23 de octubre de 2013, Enrique, un hombre de 64 años, disfrazado de cura, asaltó la casa de Bárcenas cuando su mujer Rosalía y su hijo Guillermo se encontraban dentro. Armado con una pistola de fogueo, maniató a la mujer y al hijo, aunque este consiguió desatarse y reducir al asaltante. El agresor acaba de ser condenado a 22 años de cárcel.

El extesorero del PP, que llegó a acumular 43 millones en bancos suizos, está también preocupado por la situación financiera de su familia. Rosalía Iglesias no trabaja y al parecer a su hijo Guillermo le cuesta encontrar trabajo en España. Bárcenas llegó a solicitar al juez que liberara, de todas las cuentas embargas, 5.000 euros al mes para que su familia pudiera pagar los gastos de la casa. Y eso que el Servicio de Blanqueo de Capitales del Banco de España detectó, cuando Bárcenas ya estaba encarcelado, que el extesorero se había comprado un coche de lujo de 92.000 euros. Al final, la Audiencia Nacional autorizó un pago de 300 euros mensuales para los gastos de comida de Rosalía Iglesias y su hijo. La esposa protestó, alegando que tiene que pedir ayuda a su madre de 88 años y a su hermana para llegar a fin de mes.

Pactos de silencio y de cooperación

Lo que está claro es que Bárcenas ha intentado salir de prisión como sea. No solo a través de los recursos judiciales de su abogado, sino también a través de posibles pactos tanto con la Audiencia Nacional como con el Gobierno. A finales de año, cuando la amenaza de que su esposa Rosalía Iglesias también podría acabar entre rejas era real, Bárcenas hizo llegar una oferta de colaboración a la Audiencia: daría datos sobre altos cargos del PP con cuentas en Suiza. A cambio, quería dejar la prisión. Ahora, las tornas han cambiado. Según publica la revista Interviú, Bárcenas estaría intentando pactar con el Gobierno del PP un acuerdo que le permitiría salir de prisión en un tiempo razonable: cuatro años de prisión (ya ha cumplido uno) a cambio de su silencio.