Hoguera neandertal
Tres arqueólogos trabajan en los restos de una gran hoguera que los neandertales podían usar para hacer fuegos rituales. ORIOL BOSCH / ACN

Los arqueólogos que trabajan al yacimiento del Paleolítico mediano de la Roca de los Bueyes de Sant Llorenç de Montgai (Lleida) han descubierto una hoguera hecha por el hombre de Neandertal que podría ser una de las más grandes de Europa cuando se acabe de excavar totalmente. Hasta ahora, han podido comprobar que tiene más de tres metros de ancho y los arqueólogos creen que no se usaba para cocinar sino para hacer fuegos rituales —como las hogueras que se hacen para San Juan—, algo que "no sería extraño", según el director de la excavación, Rafael Mora.

El equipo de arqueólogos que durante este junio excava al yacimiento de la Roca de los Bueyes —lo seguirá haciendo hasta el día 28— centra su trabajo en intentar explicar la funcionalidad que podría tener la hoguera, de la que queda una acumulación de cenizas de tres metros de diámetro originadas hace 55.000 años. Sus grandes dimensiones, más del triple de lo que se había encontrado hasta el momento, lo convierten en casi único en toda Europa. Este hecho, sumado a la forma cóncava que tiene y los restos recuperados a su interior, hace plantear la hipótesis que los grupos de neandertales que vivían en la zona lo hubieran encendido con finalidades rituales.

La hoguera de tres metros de ancho y 20 centímetros de profundidad data de hace 55.000 añosAdemás de las cenizas propias de la combustión de la hoguera, que tienen más de 20 centímetros de profundidad, se han encontrado diferentes objetos quemados que forman parte de su vida cotidiana, como por ejemplo osos y objetos líticos (de piedra). Además de estos vestigios, también se han localizado y documentado varios restos de fauna carbonizada de especies poco habitual en el registro, como por ejemplo carnívoros y aves carroñeras, todos con marcas de corte que fueron consumidas. El estudio de los materiales, que se hace a las instalaciones del Espacio Orígenes, en Camarasa (Lleida), servirá para obtener datos con las que, entre otros, confirmar que la actividad simbólica de estos grupos es real.

Estudian si se usaba para hacer fuegos rituales como las hogueras de San JuanRafael Mora, catedrático de la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) ha matizado que todavía es difícil determinarlo mediante la metodología científica y que serán necesarias diversas campañas de excavación para poder contrastar estos datos. Las excavaciones, coordinadas desde el Centro de Estudios del Patrimonio Arqueológico de la Prehistoria (CEPAP) de la UAB, se llevan a cabo con el apoyo técnico y económico del Departamento de Cultura y el de Educación de la Generalitat, el Ministerio de Economía y Competitividad español y el Ayuntamiento de Camarasa.

Refuerzos y visitantes

Las tareas de excavación al yacimiento y del laboratorio, donde se cataloga y se define la morfología de los objetos encontrados, las llevan a cabo una veintena de arqueólogos y estudiantes de arqueología de diferentes universidades de todo el Estado. El equipo se incrementará con diez personas más a partir de julio, cuando empiecen los trabajos a la Cueva Grande de Santa Linya, donde se contará con la colaboración de una docena de profesionales y alumnos de varias universidades de los Estados Unidos. Todo ello está abierto a la ciudadanía, a través de la actividad Work in process..., con la que todo el mundo puede ir a ver cómo realizan el trabajo. Es una manera de divulgar su tarea y explicar la importancia que tiene la preservación y valorización del patrimonio.

Los neandertales se refugiaban en las cuevas, que pueden visitarse, durante sus viajes entre la llanura y los PirineosEl yacimiento de la Roca de los Bueyes, museizado desde 2010, se puede visitar de forma guiada con el apoyo de tabletas digitales. Este sistema permite recrear y dar a conocer cómo era la forma de vida de los neandertales, que utilizaban esta cavidad como lugar de paso durante sus viajes entre las comarcas de la llanura de Lleida y las del Pirineu. La apuesta por las nuevas tecnologías permite al visitante acercarse al entorno y la prehistoria de forma autónoma y, con la ayuda de un guía a la parte final del recorrido, conocer la metodología de investigación en arqueología con la que se descubren nuevos detalles sobre los primeros pobladores de la zona.

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