En pleno 2014, cuatro siglos después de la muerte de Domenicos Theotocopoulos, el Museo del Prado se suma al Año Greco con la exposición El Greco y la pintura moderna, una muestra que destapa al artista cretense como el pintor clásico más influyente de la historia, "más incluso que Goya, Velázquez, Miguel Ángel o Rafael", según asegura Miguel Zugaza, director de la pinacoteca.

La exposición recoge una selección de veintiséis obras del Greco y la vincula con cincuenta y siete pinturas y veintitrés dibujos y grabados de Manet, Cézanne, Picasso, Modigliani, Pollock y Saura, entre otros destacados artistas. El resultado son ciento seis obras que ponen de manifiesto cómo la huella del Greco tuvo una especial relevancia para la evolución de la pintura en el último tercio del siglo XIX y a lo largo de buena parte del siglo XX.

Pintores españoles del siglo XIX

La muestra refleja el interés de los pintores españoles decimonónicos por la obra del Greco. Mariano Fortuny, por ejemplo, apreciaba la frescura del colorido del cretense y captó esa esencia en la acuarela La Trinidad, que se presenta junto al original del Greco en la muestra. También su cuñado, Ricardo de Madrazo, fue autor de muy certeras copias como la de Caballero anciano.

La fascinación por el Greco alcanzó a artistas norteamericanos como Chase y a franceses como Manet

Además, esta fascinación por el Greco alcanzó a artistas norteamericanos como Chase y a franceses como Manet, quien pudo conocer La Anunciación del Greco y cuya transparencia de colorido y luminosidad le influyeron en su obra Cristo muerto con ángeles.

También se trata la vinculación entre Cézanne y el Greco como una de las ideas en las que se fundamentó el origen de la pintura moderna, ya que ambos artistas influyeron decisivamente en el cubismo y el expresionismo. Las versiones de Bañistas y la Dama del armiño elaboradas por el artista francés son claros ejemplos de esta influencia.

Picasso y El Greco

El artista malagueño realizó sucesivas aproximaciones a la figura de El Greco. Los dibujos que realizó en los años finales del siglo XIX y comienzos del XX revelan su interés por el pintor cretense. Una influencia que se hizo muy intensa en algunas de las obras de su período azul como Evocación. El entierro de Casagemas, en la que se aprecia la huella de El entierro del señor de Orgaz, o La comida frugal, donde se evoca la elegancia gestual de las manos de San Pedro y San Pablo.

Aquí se ve también cómo la obra del Greco tuvo un papel preeminente en los orígenes y la definición del cubismo puesto que algunos de los artistas influidos por Picasso se inspiraron, a su vez, en el maestro cretense como Derain en el Retrato de Iturrino o Modigliani en el retrato de su amigo Paul Alexandre.

En su etapa final, Picasso se interesó de nuevo del Greco a través de las las obras más importantes para él, El caballero de la mano en el pecho, origen de la iconografía de muchos de los cuadros de su serie de los mosqueteros. Así, el Greco fue de nuevo el cauce de la inspiración creativa del pintor que mejor representa la pintura moderna.

Su arte en el orfismo

El orfismo, la tendencia colorista y abstracta del cubismo parisino es quizá el movimiento artístico más vinculado a la obra del Greco. Su creador, Delaunay, se inspiró en San Sebastián para su obra Gitano. También Rivera evidencia la perfecta fusión entre el legado del cretense y esta derivación de cubismo en su monumental obra Adoración de la Virgen y el Niño.

Influencia en Zuloaga y Sorolla

Es notable la valoración del Greco entre los artistas españoles a partir de la década de 1890, especialmente en la figura de Zuloaga. En Mis amigos, el artista vasco reunió una representación de los escritores españoles que apreciaron el arte del Greco bajo La visión de san Juan del Greco, obra que formó parte de su colección personal. También retrató a Maurice Barrès, autor del influyente libro El Greco o el secreto de Toledo que puede verse en la exposición junto a su retrato.

Es notable la valoración del Greco entre los artistas españoles a partir de la década de 1890, especialmente en la figura de Zuloaga

Aquí se muestran, también, dos obras de Sorolla protagonizadas por dos de los más reconocidos defensores del maestro cretense: el marqués de la Vega Inclán, fundador de la Casa Museo del Greco, y Manuel Bartolomé Cossío, autor de la primera gran monografía del Greco.

Rusiñol fue también una figura de referencia en la recuperación del Greco como se refleja en el retrato que le hizo su amigo Ramón Pichot. En él Rusiñol aparece caracterizado a la manera del retrato que más influyó a los pintores modernos, El caballero de la mano en el pecho.

El expresionismo germánico

A lo largo de la exposición aparecen publicaciones que se relacionan directamente con la proyección del Greco en la pintura moderna. Tal es el caso de Viaje por España del alemán Julius Meier-Graefe, que supuso el redescubrimiento del Greco por el expresionismo germánico.

Artistas austriacos como Schiele y Kokoschka, y alemanes como Macke, Beckmann, Hofer y Steinhardt recibieron la influencia de una importante versión del Expolio, propiedad de la Alte Pinakothek de Múnich, y del Laocoonte. El holandés Korteweg interpretó muy libremente este original del Greco.

El toque griego en norteamérica

El Greco también fue modelo y referencia para los pintores norteamericanos del siglo XX, que vieron en el artista cretense un ejemplo estimulante por haberse formado en diferentes culturas artísticas. En México, interesó a los grandes pintores muralistas como Diego Rivera y Orozco. Este último tuvo presente la obra del Greco cuando pintó su Prometeo, de la misma manera que el chileno Matta la tuvo en sus Morfologías psicológicas.

El acercamiento al Greco por parte de Pollock, influido por su maestro Benton, se ejemplifica en la exposición con las copias que realizó a partir de las reproducciones del libro de Maurice Legendre sobre el Greco presente en la exposición.

La visión de Toledo

Los paisajes de Toledo, interpretados por el Greco, también aparecen como punto de referencia para las composiciones de artistas como Rivera, Zuloaga, Bomberg y Masson, este último del ámbito surrealista, lo mismo que Óscar Domínguez.

La exposición El Greco y la pintura moderna podrá verse en el Museo del Prado desde el 24 de junio hasta el 5 de octubre, de lunes a sábado, de 10.00 a 20.00h, y domingos y festivos, de 10.00 a 19.00h.