La empresa Urbaser, concesionaria del servicio de la limpieza de la ciudad de Lugo, ha presentado una denuncia ante el Servicio de Mediación Arbitraje y Conciliación (SMAC) por el conflicto de la recogida de la basura, una huelga que tilda de "abusiva e ilegal" tras nueve días desde que los 139 trabajadores hayan iniciado un paro indefinido y mientras unas 900 toneladas de desperdicios se apilan en las calles de la ciudad.

La secretaria de la Federación de Servicios de la CIG, Carmen Antas, ha sido la que ha confirmado este extremo. El comité de empresa condiciona de nuevo la negociación con la empresa a que se retiren las "sanciones" —a 11 trabajadores se les ha abierto un expediente, que conducirá al despido, y diez trabajadores han sido despedidos—; y piden que el delegado, Juan Moreno, no se siente en la mesa.

Este requisito tiene que ver con el incidente protagonizado por el directivo de Urbaser el pasado sábado por, según denunciaron, arrollar a una sindicalista de la UGT, Araceli Núñez, que participaba de un piquete informativo. "Bajo esas dos premisas el comité se sienta el día y la hora que señalen", zanjaba.

Con todo, otro punto que exigen los sindicalistas es que se retire a la empresa Tragsa de la recogida de la basura de los puntos más sensibles, como lo requirió el Ayuntamiento el pasado sábado.

El secretario del comité de empresa, Julio Pacio, ha calculado que ya son "900 toneladas de basura" las que se acumulan en las calles de la ciudad. Al respecto, indicó que las compactadoras que tiene Urbaser, recogen sobre 14 toneladas, y las que emplea Tragsa "no llegan a recoger ni dos".

Por parte de las tres centrales con representación —UGT, CIG, y USO— se ha hecho un llamamiento a la manifestación que este jueves partirá, a las 20,00 horas, de la casa sindical e irá hasta el Consistorio.

CONCENTRACIÓN

Por otro lado, más de medio centenar de trabajadores de la concesionaria han arropado a Araceli Núñez a las puertas del juzgado, con aplausos y coreando su nombre, antes de denunciar al delegado de Urbaser.

La denuncia se formalizó en el juzgado de instrucción número dos, aunque será finalmente el uno el que resuelva dado que ese sábado era el que se encontraba de guardia. La sindicalista de la UGT, entre lágrimas y con un collarín, explicó que la denuncia se produjo por "un atropello".

"Ahora mismo lo que veo es que mi persona está siendo agredida, a mayores mis derechos, incluso va más allá porque me siento acosada y perseguida", ha acusado Araceli Núñez, que presenta magulladuras en la "cadera, costilla y en los músculos del cuello".

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