La Audiencia Provincial de Granada ha condenado a ocho años y medio de cárcel a un joven de 26, de nacionalidad rumana, acusado de retener y abusar sexualmente de la que había sido su pareja en Otívar (Granada), después de que ella le comunicara que quería dejar la relación.

En el caso también estaban acusados otros dos individuos, también de nacionalidad rumana, si bien el tribunal ha decidido absolver a uno de ellos, que estaba acusado de un delito de detención ilegal, mientras que el otro falleció, con lo que se declaró extinguida su responsabilidad penal.

Según se considera probado en la sentencia emitida por la Sección Segunda, a la que ha tenido acceso Europa Press, el acusado mantuvo con la joven, nacida el 8 de octubre de 1994, una relación de afectividad sin convivencia durante unos meses comprendidos entre los años 2011 y 2012. La chica decidió poner fin a dicha relación y se lo comunico así al inculpado, Iulian S.

Éste, sobre las 22,50 horas del 20 de enero de 2012, tras haberla llamado por teléfono anteriormente para cerciorarse de que se encontraba en el domicilio en que la chica trabajaba en la Herradura, en la vivienda de una señora de avanzada edad a la que cuidaba, se dirigió al bordo de su vehículo en compañía de los otros dos inicialmente inculpados.

Una vez llegaron a las proximidades de la la vivienda, el acusado pretendió acceder a la misma través de un balcón y, al percatarse de ello, la joven se lo impidió diciéndole que le arrojaría una maceta si intentaba subir. Se dirigió entonces el acusado a la puerta de la vivienda y la golpeó hasta romper la cerradura.

De este modo, entró a la casa y se dirigió hacia la chica, a la que cogió fuertemente por el cuello, y la lanzó contra un sillón de la habitación en que estaba, al tiempo que le decía que "hiciera la maleta porque se iba con él". Ante la negativa a ello de la joven, su ex la cogió por el brazo, le tapó la boca con la mano y agarrándola de ese modo la llevó hacia el vehículo y la introdujo en el asiento del copiloto en el que abandonaron el lugar para dirigirse hacia Otívar, donde él residía.

Durante el trayecto Iulian le decía que le iba matar y, cuando llegaron a la localidad, mientras los otros dos permanecían en el vehículo, el ahora condenado introdujo a la joven agarrándola por el brazo en la vivienda. En el interior de la misma la llevó hasta su dormitorio, donde la lanzó hacia la cama. Al tratar ella de escapar la tiró al suelo y para evitar su huida desplazó un armario para bloquear la puerta de esa dependencia.

En esa situación, el joven llamó por teléfono al padre de la víctima que estaba en Rumanía para decirle que tenía a su hija retenida y !que si prefería que la matase o la dejara sin manos, sin piernas y sin ojos".

A continuación, "con propósito libidinoso y contra la voluntad de la joven", comenzó a tocarle los pechos por encima de la ropa, le bajó los pantalones que vestía hasta la rodillas y desplazando su ropa interior, le hizo tocamientos causándole una herida. Sobre las 00,10 horas agentes de la guardia civil alertados por los hechos se presentaron en el lugar, donde localizaron el vehículo del acusado en cuyas proximidades hallaron a los otros dos y un tercer individuo que se marchó sin que pudiera ser identificado.

Uno de ellos, el ya fallecido, les condujo hasta la vivienda de Iulian, con lo que llamaron a la puerta, y el acusado, advertida la presencia de los agentes, cogió a la joven por el brazo y la llevó al cuarto de baño con el propósito de que se marchara con él.

Al zafarse ésta, Iulian, con el propósito de huir, se lanzó por la ventana al cuarto del cuarto de baño de la casa a unos seis o siete metros del suelo y se ocultó a escasos metros bajo el hueco de la escalera y camuflado con unos matorrales, hasta el punto de que una primera inspección no fue advertida su presencia. Finalmente, fue hallado posteriormente sobre las 3,00 horas con hipotermia y varias fracturas óseas. El acusado había ingerido bebidas alcohólicas previamente, lo que le produjo una ligera afectación de de su capacidad intelectiva evolutiva, mientras que, a consecuencia de estos hechos, la chica presentó síntomas de estrés postraumático secundario.

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