La Audiencia Provincial de Granada ha condenado a 12 años de prisión y a otros seis de libertad vigilada cuando cumpla la pena a un acusado de agredir sexualmente a una niña de siete, a la que además robó once céntimos que le habían sobrado de la compra que acababa de hacer en una tienda.

El fallo ya se dictó en el mismo sentido en mayo de 2013, si bien el Tribunal Supremo anuló la resolución a la espera de que se practicaran pruebas para acreditar el estado mental del procesado, lo que, según el tribunal de la Sección Primera, no afecta a lo juzgado, y no ha influido tampoco a la pena impuesta hace ya más de un año, que ahora se confirma.

Así, según consta como probado en la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, los hechos se remontan a las 14,50 horas del 1 de julio de 2012, cuando el procesado Rafael P.R., de 30 años, se encontraba sentado en una zona ajardinada de la calle Ronda de Alfareros, en Granada, cuando pasó por su lado la menor.

La niña, a la que el acusado miró, iba a una tienda cercana a comprar. Momentos después, cuando la niña volvía con una bolsa en la mano, el hombre, "para satisfacer" sus deseos, la cogió violentamente por el cuello y le tapó la boca con una mano para que no gritara, haciéndole sangrar al romperle un diente que se le movía.

Asimismo, la tiró al suelo junto a una palmera y con la otra mano le quitó el pantalón y la ropa interior y le hizo tocamientos por la zona genital, si bien la niña consiguió al final zafarse y marcharse a su domicilio. El acusado se apoderó además de los once céntimos que le habían sobrado a la menor de la compra que llevaba en la bolsa.

A consecuencia de la agresión, la niña sufrió varias erosiones, y además sufre como secuelas un trastorno adaptativo, pérdida de apetito, trastorno del sueño y pérdida de interés por jugar y con miedo a salir a la calle.

En el momento de cometer los hechos, el inculpado padecía un déficit intelectivo de carácter ligero o borderline, que no le afectaba a su capacidad intelectiva aunque sí de forma ligera al control de sus impulsos.

Finalmente, los magistrados le imponen 12 años de prisión por un delito de agresión sexual, con la atenuante analógica de alteración mental, libertad vigilada de seis años, que se ejecutará con posterioridad a la pena privativa de libertad, y le impone la prohibición de acercarse o comunicarse con la víctima por un periodo mínimo de 5 años. Además, tendrá que indemnizar a la niña con 7.000 euros y, por el robo de los 11 céntimos, se le condena a 30 euros de multa por una falta de hurto.

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