El aspirante a la Secretaría General del PSOE Eduardo Madina ha afirmado que, en su actual situación, al partido "no le sobra nadie, ninguna mano" y ha asegurado que si se convierte en el futuro líder hará una "integración amplia", contando incluso con su rival Pedro Sánchez "si él quiere jugar un papel".

"Es una persona con muchísimo recorrido y tiene por mi parte la mejor mirada", ha dicho de él en una entrevista en Telecinco recogida por Europa Press en la que ha afirmado que el PSOE necesita "una buena suma intergeneracional". De hecho, preguntado qué dos veteranos integraría en la dirección del partido, ha mencionado al presidente asturiano, Javier Fernández, y al exministro Ramón Jáuregui.

Además, ha dicho no saber si él cae bien o mal algunos veteranos y dirigentes del partido y se ha limitado a decir que ellos a él sí le "caen muy bien" y que el partido los necesita a todos. También ha asegurado que la presidenta andaluza, Susana Díaz, está llamada a tener un papel "trascendente" en el futuro del partido, como todo el PSOE andaluz, y ha negado ser el candidato del "aparato" dirigido por Alfredo Pérez Rubalcaba.

Madina quiere para el PSOE una dirección "renovada" y fuerte, "con mucho peso político" y que integre al Consejo Territorial, el órgano que reúne a los 'barones' del partido. "No creo que necesitemos un PSOE bicameral", ha explicado, y se ha comprometido a que la dirección rinda cuentas más a menudo ante el Comité Federal, el máximo órgano del partido entre congresos, y lo mismo en los niveles inferiores del partido.

El aspirante ha rechazado las acusaciones de quienes le acusan de sectario y radical. "Sectario no soy, nací políticamente contra el sectarismo en Euskadi y he pagado un precio muy alto", ha dicho, añadiendo que como socialista es "radical" en la defensa de la libertad y la igualdad.

No obstante, no creo que eso le vaya a impedir llegar a acuerdos con otros partidos políticos, y ha puesto como ejemplo sus inicios en "una Euskadi en la que durante muchos años era un país de bloques enfrentados y el diálogo era imposible". Según ha dicho, él siempre ha apostado por la "transversalidad y el diálogo", y cree que España necesita precisamente mucho diálogo de partidos que, aunque tengan "perspectivas distintas", puedan llegar a "compromisos son los objetivos" del país, elc primero de ellos el desempleo.

Sin complejos en el "izquierdómetro"

También ha destacado que él no tiene "ningún complejo en términos de izquierdómetro", de que le "aprueben" o le "suspendan" porque "no tienen derecho". Así ha dicho no temer en absoluto la irrupción de Podemos. Madina no se siente miembro de "ninguna casta", sino de una familia de trabajadores con "cultura de izquierdas" y que entró en el PSOE "en condiciones muy difíciles" cuando se combatía a ETA en el País Vasco.

A su juicio, la aparición de partidos es la consecuencia del momento "hiperpolítico" que vive España y lo que sí le preocupa es que el PSOE sea capaz de ofrecer un "proyecto de transformación potente del país" y hacerlo con convicción suficiente para obtener nueve o diez millones de votos y poder "cambiar las cosas".

Por último, ha defendido a José Luis Rodríguez Zapatero porque cree que está haciendo "un buen papel" como expresidente y como exsecretario general del PSOE y ha dejado claro que no se siente abandonado ni traicionado por él. Sin revelar ninguna de sus conversciones privadas, sí ha dicho que todo el mundo tiene derecho a tener sus opiniones y a cambiarlas, porque la política "no es matemática pura, donde algo produce siempre el mismo número".

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