Portada de 'Bleach', de Nirvana.
Portada de 'Bleach', el primer álbum de Nirvana del que se cumplen ahora 25 años. ARCHIVO

No pasó gran cosa cuando el 15 de junio de 1989 llegó a las tiendas Bleach, el crudo debut de una furibunda banda cualquiera de Seattle perteneciente al sello underground Sub Pop.

De hecho, Kurt Cobain, Chris Novoselic, Chad Channing y Jason Everman (estos dos últimos desaparecerían y Dave Grohl llegaría ya en los noventa) habían firmado poco antes con dicho sello su primer contrato discográfico, formalizado por apenas 600 dólares (algo así como 450 euros) y con duración de un año.

La banda firmó un acuerdo con un sello discográfico, Sub Pop, por apenas 450 eurosNo fue una cifra muy esperanzadora, pero los dirigentes del sello vieron algo en los incipientes Nirvana, pues incluyeron en el contrato una opción sobre la banda por uno o dos años más, a razón de 12.000 y 24.000 euros, respectivamente, si la cosa funcionaba.

Bleach se grabó entre diciembre de 1988 y enero de 1989 en el estudio Reciprocal Recording de Seattle, con el productor Jack Endino a los mandos, que les cobró 600 dólares por 30 horas de grabación (pagados por el entonces guitarrista Jason Everman).

Y mientras la banda descargaba toda la rabia que terminaría cambiando el rumbo de la música, el 'hair metal' arrasaba con todo gracias a Guns n' Roses, Mötley Crue, Bon Jovi y tantos otros. Nadíe se imaginaba lo que estaba a la vuelta de la esquina con el cambio de década y que todo mutaría súbitamente.

Buenas críticas

Bleach funcionó razonablemente y logró buenas palabras de la crítica especializada, al tiempo que Nirvana comenzaba a tocar con asiduidad por todo Estados Unidos. Los chavales de la pujante nueva generación ya vislumbraban algo en ellos.

La venta del álbum se disparó tras la llegada de 'Nevermind' y, sobre todo, la muerte de CobainDurante su período de vida natural (esto es, antes del lanzamiento del segundo disco), Bleach despachó unas 40.000 copias. Pero claro, estas cantidades se dispararon con su reedición tras el advenimiento de Nevermind en 1991, y después del suicidio de Kurt Cobain en 1994.

El devenir de los lustros ha terminado convirtiendo a Bleach en uno de los discos de culto más exitosos de la historia, alcanzando actualmente más de 5 millones de copias vendidas en todo el mundo.

Algo impensable para una pandilla de perdedores por los que nadie daba ni un dólar. Bueno, hasta que llegó Sub Pop, puso esos famosos 600 dólares y terminó relanzando Bleach en 2009 con motivo de su vigésimo aniversario con toda la fanfarria que la ocasión merecía. Una historia de éxito inesperado con final infeliz de inimaginable trascendencia.

Por cierto, el álbum iba a titularse inicialmente Too Many Humans, pero terminó siendo Bleach (lejía), después de que Kurt viera un anuncio que animaba a los drogadictos a limpiar sus jeringuillas con lejía para evitar el sida.