Rajoy, en el Congreso
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante su intervención ante el pleno de la Cámara Baja que aprobaba ley orgánica por la que se hace efectiva la abdicación del rey. Javier Lizón / EFE

El debate en el Congreso de los diputados sobre la abdicación del rey estuvo marcado por la intención de los diferentes partidos políticos por centrar el debate en el orden del día, en el Proyecto de Ley Orgánica por la que se hace efectiva la abdicación de su majestad el rey Don Juan Carlos I de Borbón o por llevarlo más allá y hablar de la necesidad de hacer un referéndum sobre la continuidad de la monarquía. 

La Constitución establece que la sucesión de la corona en caso de abdicación debe regirse por una ley orgánica, precisamente la que se presentaba a debate y votación este miércoles en el Congreso. En primer lugar se votaba el modo en que sería tramitada la ley.

Así, el pleno del Congreso aprobaba por 311 votos a favor, 19 en contra y 6 abstenciones que se tramitara en lectura única por la vía de urgencia el proyecto de ley orgánica que hará efectiva la abdicación del rey Juan Carlos I. La votación se hacía por el modo tradicional de pulsadores y tras un breve debate en el que los grupos parlamentarios han expuesto su posición a favor o en contra de esta tramitación directa, que excluye la presentación de enmiendas parciales.

No estamos aquí para modificar los hechos El portavoz del PP, José Antonio Bermúdez de Castro, y la del PSOE, Soraya Sáenz de Santamaría, apoyaban la tramitación urgente por la naturaleza y sencillez del proyecto, con un sólo articulo único para abordar el acto concreto de la abdicación del Rey, asegurando que no es una norma general sobre la sucesión en la Corona.

Por el contrario, el portavoz de la Izquierda Plural, Joan Coscubiela (ICV), consideraba que no hay razones legales para imponer este procedimiento excepcional y reprochaba al Gobierno su abuso de este trámite "exprés".

Tras la aprobación del modo en que se tramitaba la ley, llegó el debate previo a su aprobación. El primero en tomar la palabra era el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que comenzaba dejando claro que "la forma política de Estado" no estaba "en el orden del día de esta sesión". El jefe del Ejecutivo ha añadido: "No estamos aquí para modificar los hechos, sino para subrayar con nuestra ley que en España contamos con una Monarquía parlamentaria", ha explicado.

A su juicio, los españoles estiman también que la Monarquía es la opción que mejor garantiza la imparcialidad, la estabilidad política, la continuidad de las instituciones y la convivencia en paz, y ha precisado que esa voluntad no está reñida con las críticas. "No estamos haciendo sino sintonizar con el sentir de los españoles: los de 1978 y los de 2014", ha puntualizado antes de recordar que nunca en los dos últimos siglos ha habido una sucesión en la jefatura del Estado con la normalidad de la actual.

El consenso nos ha permitido "un ejercicio de coherencia política" El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba, garantizaba el voto a favor de su grupo a la ley de abdicación, argumentando que es una obligación "ineludible e insoslayable" de los socialistas cumplir la ley y la Constitución, y dejaba claro que no romperían el pacto constitucional.

Después de recordar que el origen de la legitimidad de la Corona es la voluntad de los españoles ratificada libremente en referéndum, Rubalcaba constataba que los socialistas no se han visto defraudados por las casi cuatro décadas de monarquía parlamentaria, por lo que su voto sería "un voto positivo al consenso, a la convivencia que ese consenso nos ha permitido" y "un ejercicio de coherencia política".

El portavoz de CiU en el Congreso, Josep Antoni Duran Lleida, anunciaba la intención de su grupo de abstenerse en la votación, y lo justificaba por el comportamiento de las fuerzas mayoritarias, a las que ha reprochado que lleven tiempo excluyendo a Cataluña de la historia de España. Tras mostrar su esperanza en que "el nuevo Rey sea sensible a las demandas de Cataluña", Duran añadía: "Espero y deseo que ejerza desde el primer día, desde su primera intervención pública, el impulso necesario para la regeneración democrática y para que Cataluña pueda expresar democráticamente sus aspiraciones de futuro".

La corona "propiedad privada"

Nada tibio ha sido el portavoz de la Izquierda Plural, Cayo Lara, que pedía un referéndum para que los ciudadanos decidan si quieren República o Monarquía e instaba a los diputados que no dieran cobertura a una institución "anacrónica" y "radicalmente injusta". Lara anunciaba el voto en contra de IU porque la jefatura del Estado se hereda "como si fuera una propiedad privada" y porque mantiene a los ciudadanos "como súbditos".

La líder de UPyD, Rosa Díez, reclamaba al futuro rey Felipe VI que entienda su cargo como "una dignidad llena de obligaciones" y no de "privilegios ni corruptelas ni para él ni para su familia", un monarca que se comporte con transparencia, honradez y "neutralidad ideológica" y añadía que Felipe "es el rey que España necesita". Sobre el referéndum entre Monarquía y República que demandan fuerzas como la Izquierda Plural, sentenciaba que es "ilegal" porque trata de enmendar la Constitución sin respetar el procedimiento establecido.

Protagonizaban momentos llamativos el portavoz de Amaiur, el diputado Sabino Cuadra, que afirmaba que su grupo no quería "reyes, ni el padre, ni el hijo, ni el espíritu de Franco que anida en los dos" y terminaba su intervención ondeando una bandera del País Vasco y gritando en euskera por la independencia de Euskadi.

También Joan Baldoví, de Compromís-Equo, llevaba una reivindicación al congreso, muestrando la portada supuestamente censurada de 'El Jueves' en la que se muestra al rey Juan Carlos tratando de poner una corona sucia sobre la cabeza hijo, y decía que "si esta portada se puede censurar algo huele a podrido en el reino de España".