El Príncipe de Asturias ha pronunciado este miércoles en el Monasterio de Leyre (Navarra) su primer discurso oficial después de que su padre, el Rey Juan Carlos anunciara su intención de abdicar, con motivo de la entrega del Premio Príncipe de Viana de la Cultura 2014 al historiador Tarsicio de Azcona, pseudónimo con el que el nonagenario sacerdote Jesús Morrás Santamaría ha llevado a cabo una dilatada labor de investigador especialista en historia de la Iglesia.

El príncipe de Asturias, que en unos días será proclamado rey Felipe VI, ha expresado su "empeño y convicción" de dedicar todas sus fuerzas a la "fascinante tarea de seguir sirviendo a los españoles" y a la "querida España", "una Nación, una comunidad social y política unida y diversa".

"En periodos de dificultades como los que atravesamos", la experiencia de tiempos pasados "nos enseña que solo uniendo nuestros afanes, anteponiendo el bien común a los intereses particulares e impulsando la iniciativa, la investigación y la creatividad de cada persona lograremos avanzar hacia escenarios mejores", ha subrayado quien asumirá en los próximos días la jefatura del Estado.

El príncipe y doña Letizia han recibido una ovación de más de un minuto de duración  Don Felipe ha aludido expresamente al hecho de que su padre, don Juan Carlos, anunciara el pasado lunes su decisión de "abdicar la Corona de España y poner fin a su reinado" para destacar que las circunstancias hayan llevado a que sus primeras palabras tras ese anuncio tengan lugar "en esta querida tierra navarra", a la que ha definido así: "uno de los solares originarios de nuestra Patria española".

"Me permitirán, señoras y señores -ha continuado-, que, respetando el procedimiento parlamentario iniciado, les reitere mi empeño y convicción de dedicar todas mis fuerzas, con ilusión, a la apasionante tarea de seguir sirviendo a los españoles, a nuestra querida España; una Nación, una comunidad social y política unida y diversa que hunde sus raíces en una Historia milenaria".

"Este es el ánimo que todos -responsables institucionales, agentes sociales y económicos, entidades y ciudadanos- debemos tener para afrontar con decisión el futuro y ampliar el campo de esperanza que se abre ante nosotros", ha argumentado.

Antes de poner fin a un discurso tras el que ha recibido, visiblemente emocionado, una ovación de más de un minuto de duración por parte de los 220 invitados reunidos en la basílica del monasterio, don Felipe ha reafirmado su pleno compromiso y el de su familia con el futuro de Navarra, un futuro, ha resaltado, en el que "también tendrá su lugar la próxima Princesa de Viana".

Se refería así a Leonor, su primogénita, que será Heredera de la Corona tras la proclamación de don Felipe y asumirá en ese momento los títulos de Princesa de Asturias, de Girona y de Viana.

"Estoy seguro de que vuestra actitud valiente y laboriosa -esa actitud tan navarra y tan española- será decisiva para superar los obstáculos y alcanzar las metas de progreso y prosperidad que nos hemos fijado el conjunto de los hombres y mujeres de España", han sido las palabras con las que ha concluido su intervención.

Respuesta al conflicto catalán

El politólogo e investigador social Gonzalo Caro, consultado por 20minutos, considera que está "muy claro" que el príncipe se refería al conflicto soberanista en Cataluña cuando hablaba de la "unidad" y de "anteponer el bien común a los intereses particulares".

"Todo el relato que se construye desde la Transición sobre la figura de la monarquía", explica Caro, "gira en torno a los conceptos de unidad y estabilidad". Para el politólogo, el mensaje que ha intentado lanzar el príncipe "trata de poner en relieve las características que se le han dado a la monarquía; es el mismo discurso que desde el 23F existe para legitimar la monarquía".

Caro señala que, en estas primeras palabras tras el anuncio de la abdicación del rey, el príncipe ha intentado señalarse a sí mismo como símbolo de la estabilidad y el interés cómún y plantear que aquellos con un discurso diferente al suyo (los independentistas Catalanes, pero también los partidarios de un proceso constituyente), están en contra de la estabilidad. "Otra cosa es que ese discurso cale", concluye Caro.

Ceremonia y homenajes

Se homenajeó a los primeros reyes de Navarra y Pamplona La presencia de don Felipe y doña Letizia es ya una tradición en la entrega de estos premios. Este año se cumplía la XXV edición del premio, por lo que fueron invitados también los galardonados en años anteriores, y se descubrió una placa conmemorativa.

Según la agenda prevista, el acto comenzó en el Patio de la Hospedería del Monasterio de Leyre, presidido por don Felipe y doña Letizia, y con la presencia del premiado, la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina; los miembros del Gobierno, las principales autoridades de la Comunidad Foral, los miembros del Consejo Navarro de Cultura, y familiares y amigos de Tarsicio de Azcona.

En el acto intervino la presidenta Yolanda Barcina y contó con varias interpretaciones musicales a cargo del Orfeón Pamplonés.

Tras la conclusión de la entrega del premio, sobre las 12.15 horas, estaba previsto que los Príncipes de Asturias y de Viana, junto a los miembros del Gobierno de Navarra y los presidentes de la Comunidad foral y del Parlamento, se trasladaran a la iglesia abacial, para la inauguración del órgano, recientemente restaurado, y para participar en el Homenaje a los Reyes de Navarra.

A continuación, estaba previsto un homenaje a los Reyes de Navarra, consistente en una liturgia de la palabra presidida por el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez, y concelebrada por el abad y los sacerdotes de la comunidad benedictina del monasterio.

En el transcurso de la ceremonia, la presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, hizo entrega en una urna de plata del donativo simbólico de las instituciones para el mantenimiento del culto en del monasterio.

El acto también incluía una visita al muro norte del templo, donde se encuentra el sepulcro de los primeros Reyes de reino de Pamplona, precursor del reino de Navarra, entre los que figuran Iñigo Arista (primer rey de Pamplona, siglo IX), García I Iñíguez (siglo IX), Fortún Sánchez I (último rey de la dinastía Iñiga, siglo IX), Sancho I Garcés (siglo X), García Sánchez I (siglo X) y Sancho Garcés II Abarca (siglo X).

Ante el arca neogótica de madera que custodia sus restos, don Felipe depositó una corona de flores rojas con la leyenda 'Felipe y Letizia, Príncipes de Asturias y de Viana'.