El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy anunciaba a primeras horas de la mañana de este lunes que el rey Juan Carlos I ha decidido renunciar a la corona y abdicar en favor del príncipe Felipe.

En un discurso grabado y emitido en torno a las 13 horas, el rey Juan Carlos I ratificaba su intención de dejar el trono y afirmaba "con singular emoción" su "importante decisión" y las razones que le movían a tomarla.

"En mi proclamación como rey, hace ya cerca de cuatro décadas, asumí el firme compromiso de servir a los intereses generales de España, con el afán de que llegaran a ser los ciudadanos los protagonistas de su propio destino y nuestra Nación una democracia moderna, plenamente integrada en Europa", aseguraba en su discurso.

El rey quiere con el reinado de Felipe "garantizar la estabilidad" El monarca aseguraba sentir "gratitud por el apoyo que me habéis dado para hacer de mi reinado, iniciado en plena juventud y en momentos de grandes incertidumbres y dificultades, un largo período de paz, libertad, estabilidad y progreso", añadía Juan Carlos I. Como ya hiciera en su proclamación, aseguró que ha querido ser "rey de todos los españoles" y ha asegurado que ha "gozado con vuestros éxitos y he sufrido cuando el dolor o la frustración os han embargado".

"Estos difíciles años nos han permitido hacer un balance autocrítico de nuestros errores y de nuestras limitaciones como sociedad", decía el monarca sobre la crisis económica, haciendo ver que "como contrapeso, también han reavivado la conciencia orgullosa de lo que hemos sabido y sabemos hacer y de lo que hemos sido y somos: una gran nación".

"Todo ello ha despertado en nosotros un impulso de renovación, de superación, de corregir errores y abrir camino a un futuro decididamente mejor", afirmaba don Juan Carlos, que explicaba que "en la forja de ese futuro, una nueva generación reclama con justa causa el papel protagonista, el mismo que correspondió en una coyuntura crucial de nuestra historia a la generación a la que yo pertenezco".

Mi gratitud a la reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca "Mi hijo Felipe, heredero de la Corona, encarna la estabilidad, que es seña de identidad de la institución monárquica", ha hecho ver el rey, que ha confesado que tras cumplir los 76 años comenzó a preparar su relevo para garantizar esa estabilidad. El rey ha decidido abdicar en favor del Príncipe de Asturias para que don Felipe pueda "abrir una nueva etapa de esperanza en la que se combinen la experiencia adquirida y el impulso de una nueva generación".

"Hoy merece pasar a la primera línea una generación más joven, con nuevas energías, decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando", ha asegurado don Juan Carlos. El rey aseguró que Felipe está plenamente preparado para reinar y para generar "esperanza".

"He decidido poner fin a mi reinado y abdicar la corona de España", decía como conclusión, para agradecer después su "gratitud al pueblo español, a todas las personas que han encarnado los poderes y las instituciones del Estado durante mi reinado y a cuantos me han ayudado con generosidad y lealtad a cumplir mis funciones". El monarca también tenía un recuerdo para doña Sofía: "Y mi gratitud a la reina, cuya colaboración y generoso apoyo no me han faltado nunca".

"Guardo y guardaré siempre a España en lo más hondo de mi corazón", ha dicho para cerrar su discurso.

Un escenario con referencias

Para el discurso en el que el monarca anunciaba su renuncia al trono, se ha elegido un escenario sobrio, en su despacho de la Zarzuela, frente a su escritorio y sin elementos que distrajeran la atención, como la ventana que había detrás durante el pasado discurso de Navidad.

Tras el rey Juan Carlos podía verse una fotografía de septiembre de 2012 en la que el rey posa junto a su heredero, Felipe de Borbón y a la hija primogénita de éste, la infanta Leonor, estando así en la imagen la línea directa de sucesión al trono.

Podían encontrarse más alegorías, pues el retrato que colgaba en la pared representa a Felipe de Borbón, duque de Parma, el fundador de la dinastía de Borbón-Parma. Felipe I de Parma fue además el cuarto hijo de Felipe V, el último rey llamado así, antes del actual príncipe de Asturias, que reinará con el nombre de Felipe VI.

También podía verse una fotografía enmarcada en la que aparecen el rey Juan Carlos y su padre, Juan de Borbón, Conde de Barcelona. Cerraba así la simbología dinástica el monarca, con la presencia de su progenitor del que heredó "el legado histórico de la monarquía española" y su hijo Felipe, junto a su nieta, Leonor.

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