Ser moderno no es fácil
Las curvas garantizan la comodidad, como la de este sillón, de Eero Aarnio.
Deja que la actualidad llame a la puerta del hogar y deja que te invadan los colores llamativos, las combinaciones de texturas y los estilos fuera de lo común. La moda en interiorismo trae para esta temporada una mezcla de tendencias, entre las que destacan los aires futuristas, el pop-art y el kitsch. Tres géneros muy atrevidos, hechos a la medida de los jóvenes.

Al ser formas muy originales y llamativas, no conviene abusar de los muebles, ya que el ambiente podría quedar muy recargado. Deben ser complementos que, colocados de forma aislada, den una nueva dimensión a la decoración; es decir, que sean capaces de transformar una estancia sobria en un rincón divertido.

Lámparas originales, insólitas sillas de formas geométricas, sillones que semejan una cápsula espacial, paredes con estampados florales, cuadros inspirados en el cómic, son algunos ejemplos. En cuanto a los materiales, destaca el plástico, las telas de tapicería, los alambres, el cristal, el metal y, en general, todo aquello que logre hacer único un espacio.

Los detalles tienen gran importancia y no se deben dejar de lado: ceniceros, posavasos, marcos de fotos y hasta los pomos de las puertas deben pensarse bien para que todo esté en armonía. Nadie dijo que fuera sencillo.

Lo viejo también vale

No hace falta comprar todos los muebles nuevos para apuntarse a este tipo de decoración. Siempre se puede retapizar un sillón o una silla vieja, pintar las paredes o empapelarlas impregnando en ellas el nuevo carácter que se ha elegido para la vivienda.

Eso sí, siempre teniendo en cuenta que la percepción espacial y el estilo van a quedar modificados. Las gamas oscuras, por ejemplo, alejan visualmente las paredes, creando profundidad, del mismo modo que las claras las acercan y multiplican la luminosidad.