Las obras necesarias para la conservación deberán ser pagadas por los propietarios
Las obras necesarias para la conservación deberán ser pagadas por los propietarios. (ARCHIVO)

La rehabilitación de la fachada, el portal, la instalación eléctrica... Las obras y, sobre todo, sus costes son una fuente de conflicto en muchas comunidades de vecinos. Saber de qué naturaleza son es fundamental para determinar quién debe pagarlas.

La comunidad está obligada a realizar las obras que sean necesarias para asegurar la habitabilidad y seguridad del inmueble. Para aprobarlas, bastará con alcanzar un acuerdo por mayoría en junta, donde también se determinará la derrama correspondiente. Todos los propietarios estarán obligados a contribuir al pago de las obras según su coeficiente de participación.

No siempre necesarias

Sin embargo, si se aprueban obras no necesarias para la conservación del edificio, y siempre que su coste supere el de tres mensualidades de gastos comunes, los vecinos que no estén conformes con ellas no estarán obligados a pagarlas. Eso sí, no podrán beneficiarse de la mejora, a no ser que abonen su cuota.

Si una vez pagada la derrama el dinero no se destina al gasto para el que se había previsto, se convertirá en un fondo comunitario. La comunidad decidirá, por mayoría, qué hacer con él: destinarla a otros gastos o bien liquidarla y devolverla a los propietarios según lo aportado por cada uno.

La polémica del ascensor

El caso que suele crear más problemas entre vecinos es la instalación del ascensor. En principio se trata de una obra no necesaria, pero esta condición puede variar, ya que va destinada a la supresión de barreras arquitectónicas para vecinos con alguna discapacidad o con movilidad reducida. En ese caso, todos los propietarios estarán obligados a pagar su parte.