Instalación
Instalación de un ascensor durante la reforma de un bloque de viviendas de Córdoba.

Aunque cada propietario se crea protagonista indiscutible de su casa, lo cierto es que sólo ocupa un periodo relativamente corto de su vida útil. Antes y después, hay mucho que contar. Un largo camino que empieza con la planificación del inmueble y acaba con su demolición.

La historia de una vivienda arranca con la compra del terreno por parte del promotor, que tendrá que asegurarse de que el suelo sea urbano o urbanizable, las dos calificaciones que permiten la edificación. El paso siguiente es la planificación del proyecto por parte del arquitecto.

Con esta información, se solicita el permiso de edificación municipal. Una vez obtenido, es la hora de que el aparejador y el jefe de obra se embarquen en la construcción del inmueble.

Registro y venta

Antes incluso de terminar las viviendas, el promotor debe inscribirlas en el Registro de la Propiedad. El último escalón de la vivienda nueva es el de la comercialización, que pretende que las viviendas sean lo más atractivas posible para los compradores.

Una vez adquiridas por un particular –que puede vivir en la casa durante décadas o ponerla rápidamente en venta–, la casa ya forma parte del mercado de segunda mano. A lo largo de su vida útil, el inmueble puede alojar a decenas de familias.

Cuando ya nadie los quiere

Al cabo de los años, el envejecimiento de los materiales con los que se ha construido un inmueble acaba provocando su deterioro. Muchas veces, la única solución es denunciar el estado del edificio ante la administración municipal para poder iniciar un expediente de ruina. A partir de entonces, son los propietarios quienes deben optar entre la completa remodelación del edificio para continuar viviendo en él o su demolición, que debe ser encargada a una empresa especializada.