Medio mes sin luz ni frigorífico
Con trece plantas, el edificio de Cabriel, 27, tiene un ascensor que no funciona desde hace 20 años (Martín Mesa).
Está en el distrito Palma-Palmilla, ese que siempre está a la cola en todas las estadísticas de la capital económica de Andalucía. La cincuentena de familias que allí viven se reparten los papeles de víctima e instigador (o asumen ambos roles simultáneamente) de la falta de suministro, en una de esas situaciones que se suelen describir como la pescadilla que se muerde la cola.

Hace dos semanas, un incendio chamuscó los contadores. Sólo seis familias pagaban los recibos de la luz; el resto se surtía con enganches ilegales. Sobrecargas y filtraciones de agua han ido mermando la seguridad de la instalación hasta que ésta ya no pudo más. Sevillana afirma que no colocará nuevos contadores hasta que se sanee la instalación.

Un vecino del bloque, Paco Aguado, que sí ha abonado los recibos, critica que los justos paguen las consecuencias de las conexiones ilegales de los pecadores.

Los planes municipales  de rehabilitación no se aplicaron porque la mayoría de los vecinos (adjudicatarios de VPO) no cumplieron el requisito de asumir el 10% del coste. «Pedimos al Ayuntamiento que persiga a quienes no pagan su parte. Pero hay seis familias que sí pueden», recalca Aguado. Mientras, van ya 15 días sin luz ni frigorífico. Cabriel, 27, se ilumina con 52 linternas regaladas por el Consistorio.