¡Marchando 10.000 croquetas!
Jesús Morales lleva doce años empanando las croquetas de Casa Ricardo (Kako Rangel).
«Ya estamos preparados para el combate», dice Javier Solano, camarero veterano de Casa Ricardo, antigua Casa Ovidio, en San Lorenzo, junto al Gran Poder. Desde enero, todas las noches, a las 22 h y pese al disgusto de muchos, dejan de servir croquetas, la especialidad del bar.

Con el corte de suministro logran congelar 300 de las 600 que hacen a diario. El objetivo es tener listas entre 10.000 y 12.000 para el Domingo de Ramos. «Las que hagamos caerán durante la Semana Santa. Llevamos unas 8.000. Vienen hasta de Italia y México a probarlas», dicen en la barra.

Desde hace 25 años, la cadena de producción se mantiene intacta. María del Carmen Romero, Meli, la esposa del dueño, Ricardo, prepara la masa en su casa, que hace llegar al bar a las siete de la mañana. A las diez, como un reloj, Javier Solano las enrolla y Jesús Morales las empana. «Tardamos tres horas. Soñamos con ellas. A los Reyes Magos les pedimos siempre una máquina para empanarlas», dicen estos pinches expertos, entre risas.

Meli, autora de la receta,  mantiene que el secreto está en tener «paciencia y mover la masa». La bechamel que consigue se derrite en la boca, «una crema que sabe a gloria», afirman los clientes.

Casa Ricardo es uno de los bares cofrades con más solera de Sevilla. Quedan 11 días para que la primera cofradía esté en Campana y aquí, en la antigua Casa Antiane, La Covadonga y Casa Ovidio, más que nunca, ya huele a Semana Santa.