Se trata de un nuevo modelo que la Generalitat quiere implantar poco a poco para suplantar la falta de pediatras que sufre Catalunya, dado el aumento de nacimientos. Mientras que las enfermeras de referencia tendrán sus competencias en el ámbito de la prevención y de la promoción de la salud, los médicos de familia atenderán a los niños en «situaciones especiales», como, por ejemplo, vivir en áreas rurales.