Los retos de los nuevos partidos: atraer a descontentos, asustar a los grandes y la abstención

  • El gran reto de pequeñas formaciones que se estrenan en estas elecciones será demostrar si son capaces de enganchar al electorado descontento.
  • Un gran hándicap será el alto grado de abstención esperado y el euroescepticismo de un porcentaje del electorado.
  • Será interesante qué alcance en las urnas tiene el mensaje de formaciones como Podemos y el Partido X.
  • A la derecha de estas formaciones está, por ejemplo, VOX.
  • Al margen de ideologías, todos estos partidos recién nacidos han hecho de la lucha contra la corrupción un denominador común en sus programas.
Pablo Iglesias, candidato de Podemos.
Pablo Iglesias, candidato de Podemos.
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La crisis económica y la desconfianza hacia la clase política han sido el germen bajo el que han surgido partidos políticos nuevos, que este 25 de mayo, en su primera cita en las urnas en las elecciones europeas, pretenden romper la fortaleza del bipartidismo en España.

Pese a lo que pueda parecer, el gran reto que se les plantea a estos nuevos partidos no será tanto arañar un puñado de votos a los grandes, como PP y PSOE, sino ser capaces de canalizar ese descontento popular que, en principio, es bastante probable que se refleje en un aumento de la abstención, ya de por sí alta históricamente en los comicios europeos.

De hecho, la última encuesta del CIS revela un aumento de los ciudadanos que tienen claro que no irán a votar y los que creen que no lo harán, que juntos llegan hasta el 29,9%.

Pero los pequeños tienen la oportunidad de ganarse a los indecisos, que según ese mismo sondeo son casi la mitad de los que dicen que acudirán a las urnas.

Al 25-M concurren en España 39 candidaturas, cuatro más de las 35 que se presentaron en las últimas europeas de 2009.

Un año antes, en 2008 se desataba la crisis económica, que ha sido el caldo de cultivo de la desafección de los ciudadanos hacia los gobiernos y la clase política, y al calor de movimientos como el 15-M han nacido después partidos encuadrados en la izquierda o en la derecha que buscan dar respuesta a la insatisfacción ciudadana.

En ese escenario podrían situarse formaciones como Podemos, del profesor universitario Pablo Iglesias (que según el CIS podría obtener un eurodiputado en estos comicios) o el Partido X, cuya candidatura a las elecciones al Parlamento europeo está encabezada por el informático Hervé Falciani, que sustrajo de la filial suiza del HSBC británico los datos de miles de defraudadores.

Entre las formaciones de nueva creación se encuentran también la agrupación electoral Recortes Cero, promovida por importantes personalidades de la cultura como el escritor Juan Goytisolo o el pintor Antonio López; y la coalición Primavera Europea (Compromís, Equo y Chunta Aragonesita).

Y en la derecha del arco político se ha situado VOX, el partido creado por el hasta ahora eurodiputado del PP Alejo Vidal-Quadras y en el que se ha integrado también el exfuncionario de prisiones José Antonio Ortega Lara, que sufrió el secuestro de ETA más largo de la historia.

Hay también proyectos con un tinte muy personalista, como el del juez Elpidio Silva, juzgado por prevaricación en el caso Blesa, que ha creado el partido Movimiento Red, al que define como "progresista" y desde el que promete luchar contra los abusos de la banca, la corrupción, la impunidad y "las cargas económicas contra los ciudadanos".

Al margen de ideologías, todos estos partidos recién nacidos han hecho de la lucha contra la corrupción un denominador común en sus programas, con mayor o menor fortuna, en un intento de captar la atención de la sociedad decepcionada con su clase política que reflejan todas las encuestas.

Europeas, ¿escenario ideal para nuevos partidos?

El experimento no es nuevo, ni en Europa ni en España, aunque en nuestro país no han tenido prácticamente ningún éxito los partidos euroescépticos que sí han proliferado en otros Estados europeos y que, en muchos casos, han acabado siendo la expresión de la ultraderecha xenófoba.

No obstante, sí ha habido también casos singulares, como el de José María Ruiz Mateos, que fue eurodiputado desde 1989 hasta 1994.

Un ejemplo que puede llevar a pensar que son precisamente las elecciones europeas, en las que en España la circunscripción electoral es única, las que pueden servir para que los partidos nuevos y minoritarios recojan el voto del descontento popular.

Parecería más difícil que a estos proyectos nuevos les sirvieran como trampolín unas elecciones generales o autonómicas, aunque muy cerca está también el éxito de UPyD, que tiene cinco diputados y un eurodiputado.

Un camino que intenta seguir el partido de Albert Rivera, Ciudadanos, que después de haber conseguido representación en el Parlamento catalán, ahora peleará por lograr escaños en Europa con el mediático abogado Javier Nart como cabeza de lista y un buen augurio en todas las encuestas.

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