Ucrania
Varios soldados ucranianos hacen guardia en un punto de vigilancia cerca de Sloviansk, Ucrania. Roman Pilipey / EFE

El deterioro de la economía en países emergentes durante los últimos meses, principalmente en Rusia y en Latinoamérica, llevó este miércoles a la ONU a rebajar sus previsiones de crecimiento para la economía mundial en 2014 y 2015.

Los expertos de Naciones Unidas rebajaron en dos décimas, hasta un 2,8%, sus expectativas de aumento del Producto Interior Bruto (PIB) mundial para este año y en una, hasta el 3,2%, para el que viene.

La revisión se debe principalmente al empeoramiento de la coyuntura en las economías consideradas "en transición" y "en desarrollo" y, más concretamente, en Rusia y Ucrania y en países de América del Sur como Brasil, Argentina y Venezuela.

Han aumentado los temores de que estas economías podrían resultar golpeadas con particular fuerza por un futuro ciclo de ajuste monetario "Los recientes episodios de turbulencias financieras en los mercados emergentes han aumentado los temores de que estas economías podrían resultar golpeadas con particular fuerza por un futuro ciclo de ajuste monetario en las economías desarrolladas", señala el texto.

Además, según la ONU, la crisis ucraniana afecta gravemente a la economía rusa, que ha visto como la posibilidad de sanciones internacionales ha llevado a una "salida masiva" de capitales y a un debilitamiento de la confianza de los consumidores.

Tras un crecimiento decepcionante en 2013, la ONU prevé que el PIB de Rusia avance sólo un 1% este año y un 1,5% el próximo, 1,9 y 2,1 puntos menos, respectivamente, de lo que vaticinaba en su anterior informe.

El crecimiento también será muy moderado en Ucrania y en otros países de la región, cuyas economías están ligadas muy estrechamente a la rusa.

El otro gran foco de preocupación para Naciones Unidas es Latinoamérica y, en especial, algunas de las grandes economías del sur del continente.

La ONU rebajó en el nuevo informe en 1,3 puntos la previsión de crecimiento tanto de la economía brasileña (que crecería un 1,7%) como del conjunto de América del Sur (2,1%) y en siete décimas la de México y América Central (3,3%).

"Se espera que el crecimiento económico en Latinoamérica y el Caribe continúe a un ritmo lento en 2014, en medio de crecientes dificultades en algunas de las economías más grandes", apunta el texto.

Crecimiento desigual en Latinoamérica

Uno de los autores del informe, Pingfan Hong, explicó en una conferencia de prensa que la situación se debe tanto a factores exteriores, por ejemplo la caída de la demanda de materias primas y las turbulencias financieras creadas por los cambios en la política monetaria estadounidense, como a elementos internos. La ONU espera que la región crezca un 2,6% este año, pero con importantes diferencias de país a país.

Mientras la economía mexicana se acelera y avanzará un 3,2% en 2014 frente al 1,1% que registró el año pasado, Suramérica pierde ritmo y pasará de crecer un 3,2% en 2013 a un 2,1% este año.

Argentina está experimentando una visible desaceleración, con una caída de la confianza de los negocios y presiones inflacionistas "Argentina está experimentando una visible desaceleración, con una caída de la confianza de los negocios y presiones inflacionistas, mientras que es probable que la República Bolivariana de Venezuela entre en recesión", señaló la ONU.

En el caso de Brasil, la economía seguirá expandiéndose de forma muy moderada y crecerá un 1,7% este año, en medio de una creciente necesidad de consolidación fiscal. En el apartado positivo, la ONU destaca que otros países como Bolivia, Colombia y Perú tienen una "senda de crecimiento más sólida".

Mientras, en las economías desarrolladas, Naciones Unidas mejora ligeramente sus expectativas y prevé que el PIB subirá 2% este año, con Estados Unidos (2,5%) a la cabeza y con una progresiva recuperación en la Unión Europea (1,6%).

Sin embargo, advierte de que en la zona euro hay situaciones de fragilidad y unas finanzas públicas "insostenibles" en muchos países desarrollados. Además, advierte de que el empleo seguirá su crecimiento a un ritmo muy lento y que lo mismo ocurrirá con el comercio mundial, que seguirá sin recuperar este año los niveles previos a la crisis.