La Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC) ha atribuido este miércoles a la "permisibilidad" de la "Jefatura de la Comandancia" de Valencia los hechos que han llevado a condenar a un comandante de la Benemérita a cinco meses de prisión por un delito consumado de abuso de autoridad al agredir a un subordinado cuando era capitán jefe de la Compañía de la Guardia Civil de Sueca (Valencia) en noviembre de 2011.

La sala de Justicia del Tribunal Militar Central, tras estimar probados estos hechos, ha impuesto a este comandante de la Benemérita dicha pena con la accesoria de suspensión de cargo público y derecho de sufragio pasivo por un delito consumado de abuso de autoridad, en su modalidad de maltrato de obra a un subordinado.

La AUGC ha indicado en un comunicado, tras conocerse esta sentencia, que "llevaba tiempo denunciando públicamente la actitud de este mando, que mantenía un reiterado trato desconsiderado a sus subordinados". Asimismo, ha señalado que este responsable del Instituto Armado, "incluso, dejó a numerosos municipios de la Compañía de Sueca bajo mínimos en materia de seguridad ciudadana, cuando 60 agentes de dicha compañía, en abril 2011, tuvieron que abandonar sus destinos".

La entidad ha apuntado que "tanta permisibilidad por parte de la Jefatura de la Comandancia, ocasionó los hechos que se remontan a noviembre de 2011" y por los que se ha emitido la citada sentencia condenatoria para el comandante. Igualmente, la Asociación Unificada de Guardias Civiles ha afirmado que "situaciones como ésta vienen repitiéndose en la actualidad, en una práctica que no beneficia ni a la imagen ni a la eficacia de la Institución".

La AUGC ha planteado que de este modo "ocurrió a comienzos de este año con el sargento jefe del Destacamento de Tráfico de Alzira quien, pese a haber sido suspendido temporalmente en sus funciones tras ser sancionado por vertir insultos graves y amenazas hacia sus subordinados, además de presionar a los guardias civiles de Tráfico de Alzira a que incrementen su número de denuncias con la intimidación de la amenaza y el insulto con la consiguiente pérdida de sueldo, continúa al mando de la unidad una vez cumplida la corrección, con el descrédito y pérdida de confianza que dicho comportamiento genera entre sus subordinados".

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