La multiplicación de las empresas que realizan pruebas de paternidad y lo fácil que es realizarlas disparan la demanda de los tests de paternidad, que más de 4.000 españoles solicitaron el año pasado, según publica hoy El Periódico.

La saliva en un caramelo o una pestaña son suficientes para poner en marcha una prueba de paternidad

La saliva en un caramelo o una pestaña son suficientes para que los padres pongan en marcha una prueba de paternidad, que practican en un 98% de los casos sin que la madre se entere.

Además, la prueba puede solicitarse por internet, sin que el interesado o su hijo tengan que desplazarse a clínica alguna.

Si no se necesita para un juicio, el precio de una prueba oscila entre 300 y 600 euros.

En caso de constituir una prueba judicial, el precio se eleva hasta los 1.000.

Anonimato

Las empresas que ofrecen este tipo de servicios envían a casa los envases para las muestras, que deben ser tomadas en unas mínimas condiciones de esterilidad.

En muchos casos no se pide la identificación del solicitante, pues a muchas empresas no les importa quién sea y hacen la prueba como si se tratase de un test de embarazo.

Vacío legal

En caso de divorcio, los padres se ven exentos de abonar una pensión si sus supuestos hijos son en realidad de otro

No hay una legislación concreta sobre los test de paternidad, lo que produce que en ocasiones se cometan abusos.

Sólo hay un organismo oficial que las practica, el Instituto Nacional de Toxicología, para esclarecer crímenes.

Pero las pruebas sí sirven, y mucho, en juicios, ya que, en caso de divorcio, los padres se ven exentos de abonar una pensión si se demuestra que sus supuestos hijos son en realidad de otro hombre.

Según un estudio citado por El Periódico, el 10% de los niños europeos no son del padre de quien creen serlo.

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