El ex presidente del Gobierno, Felipe González, firma hoy en El País un artículo de opinión en el que deja claro que la 'cruzada' antiterrorista llevada a cabo por el 'trío de las Azores' (EEUU, Reino Unido y España) no dio los resultados que pretendían y que la guerra en Irak "sigue in crescendo".

"Es evidente que no sabían que había armas de destrucción masiva en Irak, porque no las había", afirma González, quien acusa al 'trío' y al Patido Popular de "estupida arrogancia" porque "nos embarcaron en un conflicto sin causa pretendiendo demostrar al mundo que ya se vería como ellos tenían razón y los demás se equivocaban".

"En este cuarto aniversario, los dirigentes del PP y su complejo de apoyo neocon, insisten en que no interesa a nadie esta guerra. Que es inútil hablar de ella. Y pueden tener razón si se refieren a seguir hablando de las mentiras que nos llevaron al conflicto", prosigue, a la vez que opina que el "debate se hace necesario" porque la guerra en Irak "se ha convertido en un desastre para todos, no sólo para los iraquíes".

"Sólo los irresponsables pretenden que no hablemos de un conflicto que amenaza con extenderse a todo el Oriente Medio y a la Europa", sentencia.

Irán, el nuevo Irak

"El ruido de fondo que se creó para preparar el ambiente de aquella acción descabellada vuelve a sentirse ante la crisis de Irán, como si estuviéramos en los prolegómenos de otro ataque preventivo o por si acaso. Las mentiras de aquella guerra son del pasado, pero nuevas mentiras pueden llevarnos a otras confrontaciones con consecuencias imprevisibles", opina González, quien ya aventura una nueva incursión militar estadounidense en Oriente Medio.

Afganistán y el "disparate iraquí"

"El empeoramiento de Afganistán es consecuencia de la guerra de Irak, porque impidió que se concentrara el esfuerzo necesario para la culminación de la derrota de un gobierno que apoyaba al terrorismo internacional y se apoyaba en él. Si el esfuerzo se hubiera continuado, sin distraer fuerzas en el disparate iraquí, la situación sería radicalmente diferente", asegura, mientras insiste en "hacer todo lo posible" para solucionar un conflicto (el iraquí) que se antoja para el ex presidente como la "tarea más importante de la realidad mundial actual".