Homosexuales
Una pareja homosexual se besa. ARCHIVO

En plena Gran Vía de Madrid o en un pueblo de Ávila, las agresiones contra homosexuales y transexuales son una realidad diaria en España, tal y como constata un informe del Ministerio del Interior que analiza por primera vez el alcance de los llamados 'delitos de odio' y que revela que las agresiones por la orientación y la identidad sexual son las mayoritarias dentro de ese grupo: 452 de un total de 1.172. Por delante de las agresiones de motivaciones racistas (381) y de las que sufren los discapacitados (290).

La mayoría de los homosexuales que  denunciaron habían sufrido violencia sexual y amenazas El informe, elaborado en base a las denuncias registradas en 2013, pretende medir la realidad de los denominados delitos de odio, aquellos que se ejecutan contra una persona por su pertenencia a una etnia, raza, religión o práctica religiosa, discapacidad, orientación o identidad sexual. La estadística, sin posibilidad de cotejo por tratarse de la primera, recoge las denuncias presentadas en todos los cuerpos de seguridad del Estado, excepción de la Ertzaitza, e independientemente de la gravedad del suceso.

Los delitos motivados por la homofobia y la transfobia —cuyo día de lucha para su erradicación se conmemora el sábado— sumaron el año pasado 452 denuncias. La mayoría de las que han podido ser detalladas se corresponden con delitos contra la libertad sexual y con amenazas. Los abusos sexuales son hasta un tercio del total de las denuncias.

El mapa que emerge de la estadística de Interior sobre delitos homófobos revela que Andalucía (201), Cataluña (50) y Galicia (44) son las autonomías que más causas contra homosexuales registran. En Madrid constan 12 casos. En La Rioja ninguno. Jesús Generelo, vicepresidente de la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales  (FELGTB), vincula esta disparidad regional a la inexistencia de un "protocolo unitario" en el sistema de recogida de datos. Y a que regiones como Cataluña o Andalucía acumulan más experiencia en la identificación de estos delitos.

"La punta del iceberg"

La FLGTB, que aplaude el primer informe centrado en los delitos de odio como "un paso adelante", considera que la foto solo encuadra "la punta del iceberg" de las agresiones e ilustra falta de formación de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en algunas provincias a la hora de identificar los casos.

La disparidad regional se vincula a la inexistencia de un "protocolo común" en la recogida de datosEn todas las Comunidades Autónomas, excepto en La Rioja, ocurrieron en 2013 delitos contra la orientación o identidad sexual. Algo sorprendente en un país, que se declara abiertamente tolerante y cuya legislación se ha situado a la vanguardia en la defensa de los derechos de las personas homosexuales. España fue el tercer país del mundo en autorizar los matrimonios entre personas del mismo sexo (2005), tras Países Bajos y Bélgica.

La Agencia Europea de Derechos Fundamentales advierte de que entre el 60 y el 90% de las víctimas de delitos motivados por sentimientos de odio no denuncian su caso ante ninguna organización, ni a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado ni a las ONG. No lo hacen porque "no creen que nada vaya a cambiar" y porque "suceden tan a menudo, que piensan que de nada sirve denunciar".

La Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales lleva dos años haciendo su propia campaña para animar a denunciar cualquier tipo de amenaza o agresión que sufran por su condición sexual. "Los datos de Interior (452 agresiones) revelan que no nos llegan la mayoría de los casos", indica una portavoz.

El año pasado a la federación llegaron denuncias por 103 agresiones homófobas, a cuyas víctimas prestaron asesoría legal y acompañamiento. El 4% fueron extremamente violentas. La mayoría ocurrieron en espacios públicos (39%) y un 8% en centros escolares. La organización ha vuelto a poner en marcha este año una campaña similar. A finales de abril llevaban contabilizadas 25 agresiones. "No suponen más que el año pasado, pero sí revisten una mayor gravedad. Casi la mitad fueron agresiones físicas", denuncian.