España concede a una mexicana el segundo asilo para víctimas de trata de seres humanos

  • Paloma escapó de una red de trata vinculada al tráfico de drogas y a la explotación sexual de mujeres en México.
  • No encontró protección en su país, se exilió en España y ahora ha recibido la protección que brinda el estatuto del refugiado.
  • "Salir de ahí fue un milagro, solo logré salir yo", explica Paloma en una carta.
Una imagen de la policía en uno de los locales registrados en Sevilla capital por suspuesta trata de seres humanos.
Una imagen de la policía en uno de los locales registrados en Sevilla capital por suspuesta trata de seres humanos.
POLICÍA NACIONAL

Paloma, nombre ficticio, acaba de convertirse en la segunda mujer víctima de trata de seres humanos reconocida como refugiada en España, y pasa a tener derecho a las condiciones de protección que brinda la figura jurídica del asilo en España, según ha comunicado Accem, la ONG que trabaja con personas refugiadas, migrantes, y en situación o riesgo de exclusión.

Paloma fue captada en su país natal, México, por una red de trata de seres humanos vinculada al tráfico de drogas y a la explotación sexual de mujeres. Sufrió el cautiverio y la explotación hasta que, casi milagrosamente, pudo escapar de esa cárcel en la que habían convertido su vida. "Salir de ahí fue un milagro, solo logré salir yo, escaparme en las peores condiciones físicas", explica ella misma en una carta.

Comenzó entonces una segunda pesadilla para Paloma, cuando trataba sin éxito de conseguir la protección efectiva que necesitaba. Recibió amenazas y fue perseguida, sin que desde el Estado mexicano se le pudiera garantizar seguridad para su vida. Finalmente, Paloma se vio abocada al exilio.

Llegó a España y entró en contacto con la ONG Accem. Ahí comenzó un recorrido de casi dos años hasta que ahora, en 2014, su solicitud de asilo ha sido aprobada. La protección jurídica del asilo le proporcionará a Paloma la estabilidad necesaria para poder comenzar a construir una nueva vida, intentando dejar atrás el sufrimiento atravesado.

La legislación española abrió, con la reforma de la Ley de Asilo de 2009, el camino al reconocimiento de la protección internacional del estatuto de refugiado a las víctimas de la trata de seres humanos, la llamada esclavitud del siglo XXI. La primera mujer víctima de trata de blanca que lo logró el asilo fue una mujer de Nigeria, llegada al país en patera, y que sufrió en el camino numerosos abusos y violaciones.

En una misiva escrita por la propia víctima, Paloma denuncia que los funcionarios de su país acepten dinero de la mafia, que los policías encubran el mal y acepten sobornos. El mensaje más contundente es para el consumidor de la prostitución. "Felicitaciones", dice, "porque gracias a tu falta de moral y de humanidad sigues haciendo rentable que las mafias sigan capturando mujeres para que sean utilizadas, rebajadas y humilladas (...) No te has puesto a meditar que la siguiente víctima puede ser tu hermana, tu sobrina, tu madre o alguna de tus amigas a las que aprecias".

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