Rescatan a 120 metros de altura a una mujer de 60 años que quería rescatar a su gato
Éste es el acantilado por el que escaló la mujer británica. (METEOMAASTRICHT.NL) METEOMAASTRICHT.NL

Sandra-Lee es un ejemplo de tesón y de pasión por las mascotas, hasta el punto de que el martes pasado movilizó a la Guardia Civil, a los bomberos e incluso a un helicóptero para que la rescatasen de un acantilado donde estaba para intentar hacerse con su gato.

La británica, de 60 años, no dudó en escalar 120 metros de un acantilado para buscar al rebelde felino, que decidió improvisar una excursión por el acantilado del Puig Llorença.

Pudo escalar los 120 metros de acantilado porque es "muy aficionada a caminar" y tiene "las piernas fuertes"

Escaló paulatinamente parte del acantilado, en la cala del Moraig del Poble Nou de Benitachell (Alicante) y llegó a un punto sin retorno, donde no podía escalar más, ni volver tras sus pasos.

Bajo ella, 120 metros de caída libre hasta el Mediterráneo, demasiados para la residente en la urbanización de Cumbres del Sol, en la zona de Las Camelias, que no dudó en marcar el 112 pidiendo a los servicios de emergencias que la rescataran.

Desde Jávea, dos agentes de la Guardia Civil acudieron en auxilio de la rescatadora, y en las labores de rescate sufrieron rasguños y daños en los uniformes al rozarse con la vegetación del abrupto lugar.

Sandra tenía heridas similares a las de los agentes a los que les explicó que había conseguido llegar a ese punto, a pesar de sus sesenta años, porque es "muy aficionada a caminar" y tiene "las piernas fuertes".

Al llegar los guardias civiles a la altura de la británica, repararon en que sería muy difícil que los tres pudieran volver tras los pasos dados evitando riesgos.

Llegan los bomberos

Es entonces cuando aparecen los bomberos, que se añaden a la Policía Local del municipio, los guardias civiles y los sanitarios de la asociación Amigos Europeos que ya estaban dedicándose en cuerpo y alma al rescate de la dueña del gato, que seguía huido.

Los bomberos se montaron en el helicóptero de emergencias, equipado para la ocasión con material médico y de evacuación y consiguieron subir a la mujer usando una canastilla.

Sandra volvió a su casa sin gato, pero su perseverancia le hizo no abandonar la búsqueda de modo que, esta vez por la parte alta del acantilado, volvió en busca de su mascota.

Caminando por senderos menos peligrosos y sumando precauciones para evitar otra movilización masiva de las fuerzas de seguridad, consiguió rescatar al gato pródigo, y con él volvió a su casa entrada la noche.