Quien más quien menos almacena en el fondo de su armario ese pantalón que nunca estrenó, pero que en su momento fue el mejor alivio en un mal día. 

 

Ir de compras es la mejor terapia para el 15% de los madrileños cuando están deprimidos, según una encuesta realizada a 3.000 ciudadanos y hecha pública ayer por la Dirección General de Consumo.

La inmensa mayoría reflexiona sobre lo que necesita antes de comprar, y aunque la mitad lleva una lista de la compra, uno de cada cuatro reconoce comprar impulsivamente.  

Perfil del comprador

Lista de la compra: El 50% lleva un listado al supermercado bastantes veces.

Arrepentimiento: Aunque el 77% piensa lo que va a comprar, un 25% disfruta comprando cosas imprevistas y el 15% alivia sus sentimientos depresivos yendo de compras. Sólo el 3% se arrepiente de sus compras.

Comparar precios: Lo hace el 68% de la población.

Ofertas: Las tienen en cuenta el 80%.

Otros hábitos de consumo: El 75% dice que separa los residuos en el hogar. El 95% repara fugas de agua. El 91% lava la ropa con la carga al máximo y el 80% cierra el grifo cuando lava los platos.

Reclamaciones: El 64% ha tenido en el último año problemas de consumo. De ellos, el 6,5% llevó su problema a un servicio de atención al consumidor y tan sólo el 0,7% presentó una denuncia.

Teléfono e Internet: Generan el 62% de los problemas de consumo, les siguen los bancos (11%) y las agencias de viaje (10%).

Cómo reclamar: El 96% de los madrileños conocen las hojas de reclamaciones y el 86% sabe que deben tenerlas todos los establecimientos. El 40% conoce el Instituto de Arbitraje de Consumo. Además, los consumidores pueden reclamar en las oficinas de consumo, en el teléfono 012 y en el portal del consumidor www.madrid.org

Consumo más y menos responsable

María José Gómez. Estudiante, 20 años: «Si algo me gusta, lo compro, pero nunca voy de tiendas cuando estoy deprimida. No necesito gastar ni verme con ropa nueva cuando estoy triste. En vestuario sólo me gasto 50 euros al mes, así que considero que hago un consumo responsable. Rara vez me dejo llevar por la oferta o por el impulso».

Alejandro García. Dependiente, 24 años. «Me gusta mucho la ropa y si el presupuesto me llegara me lo gastaría todo en ropa. Cuando tengo un mal día, voy de tiendas, me pongo algo nuevo y como me vea favorecido, me pongo de mejor humor. La verdad es que sí que soy un poco consumista. Prefiero comprar muchas cosas baratas en vez de una más cara».

Rosario García. Prejubilada, 57 años: «Antes compraba cuando estaba algo baja de moral y, ¡quién no!, con las gangas que hay... Ahora ya sólo consumo lo que necesito. La verdad es que muy pocas veces voy de tiendas de forma impulsiva. En el supermercado suelo llevarme más productos sólo si hay ofertas interesantes y de alimentos que sean duraderos».