El macrobotellón vuelve y esta vez el Ayuntamiento no acondicionará un lugar para que los jóvenes beban. A diferencia de las dos concentraciones del año pasado en las que participó activamente en su organización, el Ayuntamiento ha decidido reforzar los efectivos policiales para disuadir a los botelloneros y ha elaborado un manifiesto solicitando a los jóvenes que no beban en las calles para celebrar la fiesta de la primavera del día 23.

En el escrito figura el nombre de unas 40 asociaciones aunque lo firman una treintena. Se trata de colectivos juveniles de diversos ámbito (vecinal, económico, social, político...)
Jóvenes como los miembros de Juvenil Ilíber y Fundación del Secretariado Gitano representados por Carmen Ramos han mostrado su rechazo «a una llamada al botellón que sólo destrozará la ciudad». El manifiesto, afirma, «no es político, sólo se quiere que Granada no sea conocida como la ciudad del botellón y en eso estamos de acuerdo».

David Betoret, de la asociación Pórtico, cree que «no se puede apoyar algo que tiene como único fin emborracharse, hay que buscar alternativas».

El Instituto de la Juventud, otra de las entidades que suscriben el documento, estima, según su coordinador provincial, Higinio Almagro, que «es necesario desvincular a Granada de las concentraciones masivas para beber alcohol».

Almagro, sin embargo, considera que «más que manifiestos lo esencial es prevenir, ofrecer otras cosas a la juventud y no esconderlos en botellódromos para que no molesten».

«Nos han utilizado»

Juventudes del PSOE dice que  no ha firmado ningún manifiesto y que el Ayuntamiento ha colocado su nombre «para hacer bulto». Javier Callejón, secretario general, cree que «el escrito es electoralista y de doble moral porque no se pueden organizar macrobotellones y a la vez hacer manifiestos en su contra». Además, añade, «hay asociaciones (más de 10) que están apuntadas y no han firmado y otras a las que no han llamado. Eso es utilización».