Sólo el 13% de las viviendas españolas están en régimen de alquiler, una tasa muy alejada de la de países como Alemania o Francia, del 58% y el 43%, respectivamente. La indefensión que dicen padecer los propietarios ante posibles impagos o destrozos hace que, en muchos casos, prefieran dejar sus casas vacías antes que arrendarlas. Para ayudar a paliar este situación, las aseguradoras ya ofrecen seguros para el alquiler.

La póliza suele cubrir el impago de la renta (que se cobrará a partir del tercer mes de retraso) hasta un periodo de 12 meses y un importe máximo de 1.200 euros mensuales. Algunas cubren, además, hasta 3.000 euros por destrozos provocados por actos vandálicos y los hay que corren incluso con los gastos judiciales.

Inquilinos solventes

Para poder contratar un seguro, el propietario deberá facilitar a la aseguradora varios datos sobre el inquilino. "La compañía comprueba su solvencia, sobre todo si tiene un contrato fijo, la cantidad que figura en su nómina y si tiene algún bien en propiedad", asegura Seve Plaza, de la consultora Plaza y Salazar.

La cuota anual ronda, en la mayoría de los casos, entre el 50 y el 70% de la renta mensual que paga el inquilino, aunque depende de factores tan diversos como los bienes con que cuente la vivienda o el perfil del arrendatario.

También el inquilino

Aunque la vivienda no le pertenezca, el inquilino también puede firmar una póliza para asegurar ante cualquier imprevisto aquellos bienes que se encuentran en su interior (el contenido), siempre que sean de su propiedad. Así estará cubierto si, por ejemplo, un incendio o una inundación acaban con sus muebles o cualquiera de sus objetos. "Este tipo de seguro es muy recomendable para el arrendatario, ya que el seguro del propietario no cubre ninguno de sus bienes", afirma Plaza.